Del mundo de derecho a la gerencia de personas

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Como dice el dicho: “las cosas pasan por algo” este es un fiel ejemplo de que se puede triunfar desde una vereda totalmente inesperada en la vida de una persona. Nuestra invitada de esta ocasión no tenía en mente estudiar derecho, pero fue justamente esa opción la que le abriría un camino de éxito, pero también de mucho trabajo y por sobre todo con un claro objetivo: humanizar el mundo laboral.

La actual vicepresidenta de RH de Antofagasta Minerals, Georgeanne Barceló, es oriunda del barrio Pedro de Valdivia Norte de Providencia. Casada tiene tres hijos adolescentes y estudió en el Santiago College, del cual egresó el año 1987. Es abogada, coach organizacional y magíster en dirección de personas de RH.

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Recibió la noticia con mucha alegría, humildad y algo de vergüenza, algo que le pasa habitualmente con este tipo de cosas. Fue bien sorpresivo, ya que se enteró por un chat y le dijeron felicitaciones, no sabía de qué, pero lo recibió con mucho entusiasmo. Cree que es importante posicionar el ámbito de RH en el país, en la toma de decisiones, pero lo que más le gusta es que el área de personas se reconozca.

Georgeanne nunca tuvo en mente ser abogada, siempre le gustó el área de la psicología o bien la literatura. Pero quién fue su padre anecdóticamente era decano en la Universidad de Chile, de la facultad de humanidades en ese entonces, quien le dijo que no había ninguna posibilidad porque el país se encontraba un poco convulsionado y era otra generación. 

Entonces ella se planteó ser secretaria y con eso se pagaría su carrera, hasta que su madre le dijo que estudiara derecho. Lo aceptó con la consigna de que cuando recibiera el título, se lo regalaría a su mamá, para que ahora sí le pagase una carrera de su elección. 

Sin embargo, esto no duró mucho ya que llegó al curso de Derecho Laboral, y con el ámbito de la negociación colectiva, sus pretensiones tuvieron un giro drástico. A partir de ahí hizo su práctica en Derecho Laboral y conoció una realidad bien dura de muchas personas en Chile que sufrían de malas condiciones y malas prácticas laborales, así que se quedó un tiempo en la Corporación de Asistencia Judicial. Allí una ex jueza (Tita Aránguiz) le propuso irse a trabajar con ella a su estudio, asesoraba empresas y organizaciones sindicales.

Su sueldo era bajo en ese entonces, por lo que decidió trabajar adicionalmente en otro lugar y la llamó un sacerdote que no conocía. Le ofreció trabajo en una cárcel para atender a los presos, algunos estaban con SIDA, otros tenían problemas mentales, etc. Fue ahí donde empezó a entender al ser humano, a conectarse con la gente y al vínculo con la persona a pesar de su conducta y acciones. Confiesa eso sí que se cansó, fue muy duro emocionalmente. Después se enteró que buscaban un abogado laboral en LAN así que dio por finalizada su etapa en la cárcel.

La etapa en LAN fue dura, se sentía desafiada, pero le gustaba tanto lo que hacía que fue una experiencia fabulosa. El ambiente era muy competitivo, pero ella separaba muy fácil la idea de la persona, nunca sintió un ataque o falta de respeto de algún colega. Creció mucho profesionalmente, fue lindo negociar con los sindicatos, expresa Georgeanne.

Revela que tenía un compañero en LAN al que llamaron para preguntarle quién podía ser subgerente de RH en Embotelladoras Andina, y la recomendaron a ella. Su reacción de principio fue no, pero luego se abrió a la posibilidad. “Fui sin saber nada de RH y me tocó un jefe espectacular, el gerente de RH era Ricardo Roca y el gerente general era Renato Ramírez, todos me indujeron muy bien en la profesión”, recuerda.

Luego la llamaron para que postulara a la gerencia de RH en Iansa, en esta etapa tuvo un proceso de exposición, sobre cuál es su visión acerca de los RH y la contrató el gerente general de ese tiempo, Felipe Lyon quien renunció justo cuando ella asumió su nuevo rol. Por lo que se topó con José Luis Irarrázabal, quien directamente le reveló que no era su candidata, pero que Iansa cumple su palabra.

Su nuevo jefe le contó que había un problema con los costos de la compañía, que había que ajustarlos. A lo que Barceló le propuso hacer un programa de reducción de costos y qué si lo cumplía, él le daba un presupuesto, la posiciona en el cargo y ella se queda.

Finalmente lo logró trabajando en conjunto con el gerente de operaciones de ese momento, Juan Fabres, que fue su principal compañero. “Realizamos grandes cosas con los sindicatos, Iansa había vivido la transición de empresa pública a privada y ese cambio cultural que había detrás era muy potente. La gente de empresa pública está acostumbrada de distinta forma que la de empresa privada”, señala.

Otro aspecto sobre el cual habló, fueron sus experiencias de trabajo con predominancia masculina, afirmando que no tiene recuerdos negativos sobre esto. “El área de RH, es el área que permite la vinculación entre las personas, y actuando desde la confianza y no desde el miedo se pueden lograr grandes cosas” esgrime.

Lo que le ha pasado particularmente trabajando con hombres es que ha aprendido mucho, porque según ella son mucho más dogmáticos, más cerrados en algunas visiones, algunos han sido menos creativos o han creído menos en la posibilidad de salir de la caja, lo que genera un desafío importante. Hizo buenos lazos de confianza, mientras más complicado el escenario y el contexto más le gustaba, afirma entre risas.

“Nunca me he sentido discriminada, nunca he vivido tal situación donde me hayan tratado mal por ser mujer. Lo que sí puedo decir, es qué en términos de conciliación, la dificultad la viví en los colegios que me llamaban diciéndome (tú eres una mamá que trabaja y no está en casa). En la empresa siempre viví mucha aceptación. De hecho, a mis niños los llevé cuando mi nana no podía ir y nunca me replicaron nada, eran super tranquilos, los llevaba y los dejaba pintando o jugando”, recalca.

El tema sindical le encanta, cree mucho en la representación, que visualiza el anhelo y la esperanza de quienes sienten que no tienen voz. Le gusta la conexión con los sindicatos, le da energía, le propone desafíos que no vislumbraba. Lo que no significa que todo sea sí o no, ahora bien, ahí no están sus dolores, pueden haber conflictos pero estos se resuelven, toman su curso, hay muchas variables en juego.

Sus dolores están en una cultura muy orientada al cumplimiento, por ejemplo: la consumación de un KPI, pero no está la lógica de por qué hago lo que hago, o la lógica de las personas detrás de la labor. 

Hoy se habla de la incorporación de la mujer, más que el número, hay que saber la experiencia que ellas viven, entender más allá, y en una empresa en particular no logró hacerlo. “Quería más, y eso tiene que relacionarse con la experiencia de las personas, su realidad, su integridad, esa vinculación es lo que hay que buscar y si eso no está firme, entonces no tiene sentido”, sentencia.

Recuerda mucho su experiencia trabajando en la cárcel cuando veía las conductas, grandes dolores, pero cuando veía las rehabilitaciones de las personas, ahí empezaba a notar cómo el ser humano cambia desde adentro, la posibilidad de esto es un impacto social profundo. “Generaciones que cambian, después cambiaron las vidas de sus hijos, nietos, abrieron el vértice, eso es lo que yo quiero hacer como gerente de RH y cuando no lo puedo lograr me duele en el alma, hay una organización en la que derechamente no pude”, enfatiza la vicepresidenta de RH de Antofagasta Minerals.

Mujer y minería

Con respecto a su actual cargo y la relación (mujer- minería), cree que en la industria minera antes el objetivo era atraer mujeres, hoy el objetivo es retener. “El foco debe ser conciliar y la minería está asentada en un montón de paradigmas que se deben cuestionar y ver con cuáles te quedas y cuáles no. Un ejemplo: es el sistema de turnos 7×7, no sé si a las mujeres les gusta, ahí hay que ver las posibilidades de flexibilidad, que el Estado te dé facilidades por ejemplo: en la etapa de crianza”, explica.

¿Qué país estás construyendo cuando haces empresa? Esa es la pregunta que hay que responder, enfatiza Georgeanne.

Con respecto a si las máquinas reemplazarán o no el trabajo humano en la minería, cree que va hacia allá, pero no la sustitución de hombres por máquinas, sino el up skilling de los trabajadores para generar y para que desarrollen otras funciones. Hay un motivo que va con la responsabilidad de las personas, condiciones de salud y seguridad, lo ideal es tener una operación lo más automatizada posible y que afuera tengas personas que estén haciendo el control de esa automatización en aquellas labores y tareas. También tiene que ver con el avance de la tecnología y que haces de la empresa, otro tipo de modelo de negocio enfocado en la producción de lo que corresponde, pero también vas desarrollando a las personas en otras competencias y habilidades, explica.

“Hay personas que tienen que transformar su habilidad, adquirir conocimientos para lo cual se está implementando la academia digital, pero no hay disminución de puestos, hay aumentos porque son distintas, pero son más necesarias. Se va a necesitar más gente, pero van a tener que adquirir habilidades digitales que hoy no tienen, pero que son capaces de adquirir”, opina.

En foto: Encuentro del equipo de Georgeanne Barceló de la Vicepresidencia de RH este año en junio de 2022, tan pronto pudieron volver a estar todos juntos.

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