De Versalles a la modernidad: ¿El eco de las voces de trabajadores de 1789 resuena en el Siglo XXI?

A través de una carta ficticia de los trabajadores a Luis XVI en vísperas de la Revolución Francesa, se destaca el paralelismo entre las luchas de los trabajadores del siglo XVIII y las realidades contemporáneas. ¿Podríamos estar en el umbral de una nueva revolución socioeconómica?

Más leídos

Saint Antoine, París, 13 de julio de 1789.

Majestuosidad Divina, Luis XVI,

Nos dirigimos a usted con la máxima humildad que el pobre puede reunir, los trabajadores, artesanos, granjeros, y todos aquellos que laboran bajo el sol y la luna de esta nación que, por designio divino, usted gobierna.

Nosotros, sus súbditos leales, enfrentamos adversidades tan severas que desafían nuestra fe en la Providencia. El sol brilla, pero nuestros corazones están oscurecidos por la pobreza, el hambre y la desesperación. Trabajamos de sol a sol, en el calor abrasador del verano y el frío gélido del invierno, sólo para descubrir que nuestro sudor y sangre no nos proporcionan el sustento que necesitamos.

La hambruna ha invadido nuestras vidas, agarrándonos por el cuello y estrangulando la esperanza de cada hombre, mujer y niño de Francia. Nuestros graneros están vacíos, nuestras mesas desoladas. Nuestros hijos lloran de hambre mientras nosotros lloramos por no poder darles nada de comer.

Nos sentimos oprimidos por los impuestos excesivos y los aranceles aplastantes, que nos dejan con poco o nada después de una jornada de trabajo agotadora. Los privilegios de los nobles y el clero parecen burlarse de nuestra miseria, mientras nosotros cargamos con el peso de mantener la nación.

Nos preguntamos, en nuestras horas más oscuras, ¿dónde está la justicia para el trabajador humilde? ¿Dónde está la igualdad que cada hombre merece por derecho divino?

Por eso, Majestuosidad Divina, imploramos su ayuda. Le pedimos que escuche nuestras súplicas y vea nuestras lágrimas. Le pedimos que comprenda nuestro sufrimiento y actúe en nombre de la justicia y la equidad. Pues creemos en usted, nuestro rey, como el representante de Dios en la Tierra, como el único que puede aliviar nuestros sufrimientos y restaurar la dignidad que nos ha sido arrebatada.

Rogamos a Dios que esta carta encuentre el camino hasta su corazón y sus manos, para que podamos ser liberados de las garras de la pobreza, la injusticia y la opresión.

Confiamos en su sabiduría y bondad, Rey Luis, para guiar a Francia hacia la paz, la prosperidad y la igualdad para todos sus hijos.

Nos despedimos con la mayor reverencia,

Los trabajadores de Francia

Foto: Ilustración de la Revolución francesa del año 1900.

¡Co-construyamos RH Management 2030!

Tu aporte mensual nos da independencia y sostenibilidad. El trabajo está en transformación y necesita un periodismo que ponga a las personas primero.

Tu contribución nos permite seguir marcando agenda con reflexiones de valor e interpelando al mainstream.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

El crepúsculo del teletrabajo: los últimos bastiones en la lucha por la flexibilidad laboral

Trabajar con vistas al mar o desde el sosiego de un pueblo cobró fuerza con la pandemia en 2020,...

Últimas noticias

- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Artículos relacionados