Según el documento Household Care Survey Toolkit, publicado por Oxfam, la metodología Household Care Survey fue desarrollada en el marco de la iniciativa We-Care para generar evidencia cuantitativa sobre cómo mujeres, hombres, niñas y niños distribuyen su tiempo en el hogar, por qué esa distribución sigue siendo desigual y de qué manera los servicios, la infraestructura, las normas sociales y el acceso a equipamiento pueden incidir en la carga del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
El punto de partida del informe es claro: el cuidado sostiene la vida cotidiana, el bienestar social y el funcionamiento de la economía, pero permanece en gran medida ausente de las políticas públicas y de las estadísticas oficiales. Esa invisibilidad tiene consecuencias concretas para la autonomía económica de las mujeres, especialmente cuando las responsabilidades de cuidado reducen su tiempo disponible para el empleo remunerado, la educación, la participación social, el ocio o el autocuidado.
El documento define el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado como el conjunto de actividades no pagadas realizadas dentro de los hogares, tanto de cuidado directo de personas, como niñas, niños o personas mayores, como de cuidado indirecto, entre ellas cocinar, limpiar o buscar agua. Aunque estas tareas son esenciales, el informe advierte que suelen ser consideradas casi universalmente como responsabilidad de las mujeres.
Brecha laboral
La desigual distribución del cuidado aparece en el informe como una barrera estructural para la participación laboral femenina. Entre los datos citados, el documento señala que, a nivel global, el 42% de las mujeres en edad de trabajar está fuera de la fuerza laboral remunerada debido a responsabilidades de cuidado no remunerado, frente al 6% de los hombres. También advierte que las mujeres suelen enfrentar una “penalización salarial por maternidad”, mientras que los hombres, especialmente en la parte alta de la distribución de ingresos, pueden recibir una prima salarial al tener hijos.
La consecuencia no se limita al ingreso inmediato. El informe plantea que priorizar el trabajo de cuidados no remunerado, o verse obligadas a aceptar empleos parciales e informales para compatibilizar responsabilidades familiares, reduce la capacidad de las mujeres para aportar a la protección social y acumular patrimonio. Esto las vuelve más pobres y vulnerables en la vejez.
La HCS busca responder a ese vacío con una herramienta cuantitativa capaz de medir el uso del tiempo y los factores que lo explican. A diferencia de una encuesta estándar, no se limita a registrar actividades principales, sino que incorpora tareas simultáneas y responsabilidades de supervisión. Esta distinción es relevante porque cuidar a una persona dependiente puede ocurrir al mismo tiempo que cocinar, lavar, trabajar o atender un negocio familiar.
Medición precisa
El informe sostiene que, si las actividades simultáneas y la supervisión no se registran correctamente, se subestima la cantidad real de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. La supervisión, por ejemplo, puede no implicar una acción permanente, pero sí restringe la movilidad, limita la elección de actividades, genera incertidumbre en la planificación diaria y puede afectar la productividad.
La metodología también recoge información sobre normas sociales, procesos de toma de decisiones en el hogar, acceso a servicios públicos, infraestructura, tecnologías que ahorran tiempo y trabajo, y programas gubernamentales. Con ello, busca explicar no solo cuántas horas se dedican al cuidado, sino también qué condiciones hacen que esas horas sean mayores o menores y cómo se distribuyen entre mujeres, hombres, niñas y niños.
El documento aclara que la HCS no es una encuesta nacional representativa de uso del tiempo ni una herramienta rápida. Su objetivo es producir evidencia localizada y detallada, útil para diseño de programas, incidencia pública, monitoreo, evaluación y aprendizaje. En la experiencia descrita, el proceso completo de planificación, levantamiento, análisis y reporte de datos puede tomar entre seis y doce meses, siendo doce meses el plazo más común.
Corresponsabilidad real
Uno de los aportes centrales del informe es presentar el cuidado como un tema de desarrollo y política pública, no como un problema privado de los hogares ni como una carga exclusiva de las mujeres. Desde esa mirada, la respuesta no consiste simplemente en “liberar” a las mujeres del cuidado, sino en reconocer su valor social, reducir las tareas más pesadas y redistribuirlas de manera más equitativa.
El documento utiliza el marco de las cuatro “R”: reconocimiento, reducción, redistribución y representación. Reconocer implica hacer visible la contribución del trabajo de cuidados a la sociedad y la economía; reducir supone disminuir la carga de las tareas más intensivas en tiempo y esfuerzo; redistribuir apunta a compartir responsabilidades entre mujeres, hombres, Estado, mercado, comunidades y hogares; y representar exige incluir a quienes cuidan en las decisiones sobre presupuestos, planificación y políticas.
Para el mundo del trabajo, esta lectura abre una discusión relevante. Si las responsabilidades de cuidado condicionan la participación laboral, la disponibilidad horaria, la trayectoria profesional y la seguridad económica de las mujeres, entonces medirlas deja de ser un ejercicio estadístico periférico. Se convierte en una condición para diseñar mejores políticas laborales, programas de equidad de género, intervenciones comunitarias y estrategias de corresponsabilidad.
El informe concluye que una agenda transformadora de mediano y largo plazo debe incluir el valor social y económico del cuidado, inversiones institucionales y empresariales que ayuden a reducir y redistribuir responsabilidades, cambios en creencias y normas sociales que lo asocian exclusivamente con las mujeres, y participación de las personas cuidadoras en la toma de decisiones. En esa dirección, la medición aparece como el primer paso para que el cuidado deje de estar oculto y pueda ser abordado como un eje de igualdad laboral, bienestar y desarrollo.