La Organización Internacional del Trabajo presentó en Santiago la nota técnica “Trabajo decente y seguridad social en la institucionalización del cuidado”, un documento que examina el papel del cuidado en la sostenibilidad de la vida, la igualdad de género y el futuro del trabajo. Según publicó la OIT, la propuesta apunta a avanzar en sistemas integrales y sostenibles que reconozcan el cuidado, remunerado y no remunerado, como un trabajo fundamental para el funcionamiento de las economías y las sociedades.
El documento pone el foco en una tensión persistente: aunque el cuidado sostiene la vida social y económica, el sector continúa mostrando importantes déficits de trabajo decente y una distribución desigual de las responsabilidades, que recaen de manera desproporcionada en las mujeres. Desde esa premisa, la publicación vincula el debate sobre cuidados no solo con una necesidad social, sino también con el empleo, los derechos laborales y la protección social.
La nota técnica fue presentada en línea con la Resolución relativa al Trabajo Decente y la Economía del Cuidado adoptada por la OIT en 2024. En ese marco, analiza cómo avanzar en la construcción de sistemas integrales de cuidado desde una perspectiva de corresponsabilidad social, subrayando el papel del Estado en la provisión, regulación y financiamiento de los cuidados, en articulación con el sector privado, las familias, la economía social y solidaria y la comunidad.
Trabajo clave
Uno de los planteamientos centrales de la publicación es que el cuidado debe ser entendido como trabajo. Bajo esa mirada, el documento remarca que se trata de una actividad indispensable para la sostenibilidad de las sociedades, pero atravesada todavía por profundas desigualdades. Esa lectura busca desplazar la idea del cuidado como una tarea exclusivamente privada o familiar, para situarlo en el terreno del trabajo decente, la institucionalidad y los derechos.
“La economía del cuidado es fundamental para la sostenibilidad de nuestras sociedades, pero sigue estando marcada por profundas desigualdades. Reconocer el cuidado como trabajo es un paso indispensable para garantizar derechos y avanzar hacia sistemas más justos e inclusivos”, señaló Guillermo Montt, especialista en protección social de la OIT Cono Sur y autor de la nota.
Desde esa perspectiva, el documento no se limita a describir la relevancia social del cuidado, sino que advierte sobre sus consecuencias concretas en el mercado laboral. La persistencia de déficits de trabajo decente en el sector y la sobrecarga de tareas no remuneradas condicionan las trayectorias laborales, profundizan desigualdades y afectan la autonomía económica, especialmente de las mujeres.
Mirada social
Uno de los aportes destacados de la nota es el análisis del vínculo entre cuidado y seguridad social. El documento plantea que la dependencia y las responsabilidades de cuidado pueden entenderse como contingencias sociales que afectan tanto a las personas que requieren cuidados como a quienes los brindan. Con ello, instala una mirada que integra el cuidado dentro de los sistemas de protección social y no como un ámbito separado de ellos.
A partir de ese enfoque, la seguridad social aparece como una herramienta institucional y financiera para responder a distintas necesidades. Entre ellas, proteger los ingresos de personas cuidadoras que deben salir parcial o totalmente del mercado laboral, compensar mayores costos vinculados a situaciones de dependencia y financiar prestaciones y servicios mediante esquemas contributivos y no contributivos.
“Entender el cuidado como parte de la seguridad social abre caminos concretos para su financiamiento sostenible y para extender la protección tanto a las personas con dependencia como a quienes cuidan. No se trata solo de una política social, sino de una pieza central de los sistemas de protección social del futuro”, afirmó Montt.
La publicación también revisa experiencias internacionales y regionales que han incorporado seguros de dependencia, prestaciones familiares ampliadas y mecanismos específicos de apoyo a personas cuidadoras. A partir de esos antecedentes, sostiene que es posible avanzar hacia modelos con mayor cobertura y sostenibilidad.
Brechas vigentes
El documento sitúa además el debate del cuidado en el centro de la igualdad de género y del futuro del trabajo. A nivel global, señala que millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado, una situación que profundiza brechas de ingresos, de protección social y de autonomía económica. En América Latina y el Caribe, agrega, esta realidad constituye uno de los principales factores de desigualdad en la participación laboral.
En ese escenario, la nota enfatiza que reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado, junto con recompensar y representar a quienes trabajan en el sector, es una condición clave para construir sistemas de cuidado que promuevan trabajo decente e igualdad de género. El planteamiento conecta así la organización social del cuidado con la posibilidad de ampliar derechos y mejorar la participación laboral.
Desafío futuro
La OIT advierte que la institucionalización de sistemas de cuidado requiere mecanismos de financiamiento mixtos y sostenibles, capaces de combinar instrumentos contributivos y no contributivos para evitar brechas de cobertura, especialmente en contextos de alta informalidad laboral. Ese punto aparece como un elemento decisivo para transformar el cuidado en una política con alcance efectivo y estable en el tiempo.
En un contexto de cambio demográfico y transformación productiva, la publicación sostiene que fortalecer la economía del cuidado no solo responde a una necesidad social creciente, sino que constituye también una inversión estratégica para el desarrollo sostenible. En esa línea, concluye que los principios de la seguridad social, como la cobertura universal, la suficiencia de las prestaciones, la sostenibilidad financiera y el diálogo social, ofrecen una base sólida para alojar y financiar políticas de cuidado que garanticen derechos tanto a quienes reciben cuidados como a quienes los brindan.