El pasado martes 4 de noviembre, en el Hotel W Santiago, se desarrolló el desayuno ejecutivo “Disrupción tecnológica en gestión de personas: luces y sombras”, organizado por RH Management. En la actividad, tres líderes con visiones complementarias compartieron sus reflexiones sobre el impacto de la tecnología en las organizaciones: Viviana Zambrano, directora sénior de Personas y Cultura en Coca-Cola company; Christian Onetto Maitland, CEO & Co-Founder de Avanxa; y Fernando Loyola, director comercial de Avanxa.
La conversación giró en torno a un desafío común: cómo integrar la transformación tecnológica sin desdibujar lo humano. Viviana Zambrano fue clara al afirmar que “la tecnología no va en contra de lo humano; al contrario, bien usada puede mejorar la experiencia laboral para todos”. Para ella, la función de recursos humanos debe liderar con una narrativa positiva, sin caer en discursos aterradores: “ya hay suficientes voces que hablan del lado oscuro. Nuestro rol es poner luz, sin negar las pérdidas que también existen”.
Esa gestión de las pérdidas fue otro de los puntos que destacó: “la gente no se resiste al cambio, se resiste a perder cosas. Estatus, seguridad, certezas. Si no gestionamos eso, no hay transformación sostenible”. A su juicio, RH debe modelar el cambio, experimentarlo y aprender junto con las personas, reconociendo que “todos somos aprendices en esta nueva realidad”.
Desde su experiencia empresarial, Christian Onetto reforzó esa idea: “pasamos de ver al área de personas como un soporte a convertirla en protagonista del cambio”. Valoró la importancia del entrenamiento continuo y el acompañamiento empático en procesos disruptivos, pero advirtió también sobre riesgos no siempre visibles: “la inteligencia artificial ya es parte de nuestra operación. El problema es cuando pasamos de una relación humano-agente a una agente-agente, donde el ser humano queda fuera”.
Onetto alertó sobre el mal uso de herramientas como ChatGPT con datos sensibles, e hizo un llamado a regular éticamente su implementación: “hay que preparar a las personas para trabajar bien con la máquina. Esa dupla, cuando es bien liderada, no puede ser reemplazada”.
A partir de su propia historia, Fernando Loyola aportó una mirada crítica sobre el concepto de formación y empleabilidad: “antes, el sueño era sacar un título. Hoy, eso ya no basta. Las competencias van cambiando al ritmo de la tecnología, y las instituciones educativas deben formar para el futuro, no para el pasado”.
Loyola apuntó a que la gran transformación no es solo tecnológica, sino también cultural y semántica: “el lenguaje hace realidad. Hoy hablamos de competencias como si siempre hubiese sido así, pero no. Aprender a aprender será lo más valioso para adaptarse”.
La conversación dejó en evidencia que el área de personas no solo debe adaptarse a los cambios tecnológicos, sino también anticiparlos, modelarlos y liderarlos desde lo ético, lo humano y lo pedagógico. Desde distintas perspectivas, los tres exponentes coincidieron en que el desafío ya no es si usar o no la tecnología, sino cómo la usamos para fortalecer culturas organizacionales más humanas, resilientes y preparadas para aprender sin miedo.