En la cumbre global de capital humano, Christian Gilchrist, gerente de personas y desarrollo de Mutual de Seguridad, moderó un diálogo con Guillermo Díaz del Río, gerente general de Agrosúper, y Rodrigo Camacho, ceo de Nestlé Chile, centrado en cómo la gestión de personas impacta la última línea del negocio en organizaciones con miles de trabajadores, en un escenario marcado por cambios culturales y tecnológicos acelerados desde la pandemia.
Díaz del Río planteó que, en compañías grandes, la última línea se construye desde múltiples puntos a la vez. “Las personas en diferentes partes, muy dispersas alrededor de Chile o del mundo, construyen tu resultado”, afirmó, destacando que el desempeño depende de cómo se sostiene el clima laboral y de la consistencia de buenas prácticas en la operación. En esa línea, relató una idea que atribuía al dueño de Agrosúper, fallecido “hace un año y casi diez meses”: que el balance se construye con personas en distintos puntos que no conversan mucho entre sí, pero comparten un sentido común de hacer bien las cosas.
Camacho, desde Nestlé Chile, reforzó una premisa similar: “todo lo que nosotros hacemos es con o para la gente”. En su visión, la gestión del negocio está intrínsecamente ligada a trabajar con y para las personas, porque sin ese soporte el resultado no se sostiene. Además, situó la pandemia como un punto de inflexión que obligó a cambiar, de manera simultánea y global, las formas de trabajar, conectarse, producir y distribuir, acelerando transformaciones que impactan directamente en la experiencia laboral.
El desafío cultural detrás del desempeño
Más allá de herramientas y tendencias, ambos ejecutivos coincidieron en que los desafíos de personas suelen ser culturales. Díaz del Río sostuvo que la transformación digital, pese a presentarse muchas veces como una agenda técnica, es en realidad “un cambio cultural de las compañías”, donde se aprende a trabajar con mayor incertidumbre y a convivir con el desarrollo tecnológico.
En ese punto, abordó una inquietud recurrente en el debate: la idea de que la tecnología “amenaza” al capital humano. Su postura fue clara: “yo creo que nunca el capital humano está amenazado”. Para él, la tecnología debe permitir que el capital humano crezca y no reemplazarlo, porque el valor del ser humano es parte esencial del desarrollo de las compañías.
Camacho complementó ese enfoque con una lectura de cómo la tecnología se convierte en palanca de foco. Enumeró frentes que, según su relato, se reforzaron con fuerza desde 2020: automatización, digitalización, conexión, análisis de datos e inteligencia artificial. En su explicación, esas herramientas pueden acelerar procesos y mejorar eficiencia, pero el objetivo central es liberar capacidad para concentrarse en lo que considera decisivo: entender qué necesita el consumidor y responder a esos deseos, además de anticipar tendencias.
Personas distribuidas, propósito compartido
En la conversación, el tamaño aparece como una variable crítica. Díaz del Río apuntó a un desafío específico de empresas con operación extendida: lograr que personas que trabajan en puntos distintos y que no necesariamente se coordinan de manera cotidiana, mantengan una coherencia básica en cómo se hacen las cosas. En ese marco, clima laboral y prácticas de gestión se vuelven elementos de sostenibilidad operativa, no solo aspiraciones.
Ese punto se conecta con su mirada sobre cultura en el tiempo. Más adelante, al hablar de expansión, Díaz del Río sostuvo que las culturas no se cambian de un día para otro: se transforman “de a poco”. También afirmó que las compañías que no transforman su cultura no se adaptan a los nuevos tiempos y, por lo mismo, comprometen su sostenibilidad.
Camacho, en paralelo, destacó que una compañía global también exige traducir lineamientos a realidades locales. Describió a Nestlé como una organización global “dirigida localmente”, y afirmó que Nestlé Chile tiene una operación particular por su amplitud de categorías, su producción local y su capacidad exportadora. En ese contexto, sostuvo que la forma de trabajo local sería reconocida dentro de la organización por su estructura y manejo de procesos.
Capacitación, inclusión y consistencia
El debate sobre capital humano también tocó diversidad e inclusión, en particular ante diferencias etarias y culturales en la adopción de nuevas formas de trabajo. Camacho señaló que ser parte de una multinacional facilita el intercambio rápido de buenas prácticas, pero subrayó que el marco se sostiene en un valor: respeto. Lo vinculó con respeto a consumidores, comunidades y planeta, y con una forma de relacionarse con distintos actores del entorno.
En términos prácticos, Camacho describió un foco en capacitar y desarrollar a toda la organización, incluyendo a quienes trabajan en fábricas. Relató que el proceso de automatización y digitalización implicó formar operarios para operar en entornos digitalizados, y mencionó el trabajo con programas como Relink y “hazlo con AI” de Sofofa. Su énfasis fue que la transformación no puede quedarse en áreas “de oficina”: debe incluir a todos, desde roles directivos hasta operarios de línea.
En Agrosúper, Díaz del Río abordó el desafío de sostener cultura cuando se opera en distintos países. Explicó que la empresa es de una familia, pero no “familiar” en su gestión, porque no trabajan familiares en la compañía y la operación es profesional. Respecto de oficinas internacionales con equipos mayoritariamente locales, describió una estrategia de traspaso cultural: enviar a alguien que ya tenga interiorizada la cultura para liderar, y hacer que equipos locales viajen a Chile para conocer cómo operan y experimentar el ambiente de la compañía. Su objetivo, dijo, es que al entrar a una oficina en distintos países se perciba un sello reconocible de la cultura corporativa.
En conjunto, la conversación dejó una conclusión transversal: el capital humano no es una consigna, sino una condición del desempeño. Para Díaz del Río y Camacho, la última línea se construye en la coordinación cultural y práctica de miles de personas, y la tecnología, lejos de reemplazar ese factor, se plantea como una herramienta para ampliarlo, hacerlo más eficiente y sostenerlo con foco estratégico.