Caída de la natalidad no frenaría el crecimiento: tecnología compensa una fuerza laboral más pequeña

Un estudio de Daron Acemoglu, David Autor, Keelan Beirne y Andrew Scott concluye que la disminución de la natalidad y el envejecimiento poblacional han estado asociados históricamente con una mayor productividad laboral. La adopción de tecnología frente a una fuerza laboral más reducida aparece como uno de los principales mecanismos detrás de este fenómeno.

Un nuevo estudio sobre natalidad, envejecimiento y crecimiento económico plantea que la reducción de la fuerza laboral no necesariamente se traduce en una menor producción. La investigación de Daron Acemoglu, David Autor, Keelan Beirne y Andrew Scott, difundida en 2026 y recogida por Bloomberg, sostiene que trabajadores y empresas han recurrido históricamente a la tecnología para compensar la menor disponibilidad de mano de obra, elevando la productividad de cada trabajador y contrarrestando el impacto del descenso demográfico sobre el PIB agregado.

El análisis desafía una de las principales preocupaciones asociadas a la caída global de las tasas de natalidad: que una población más pequeña y envejecida derive inevitablemente en menor crecimiento e innovación. De acuerdo con los resultados, el envejecimiento y la disminución de la población han aumentado históricamente la producción económica por trabajador, sin que se observe un efecto negativo general sobre el PIB total.

La magnitud del cambio demográfico es relevante. Durante los últimos 70 años, las tasas de natalidad han descendido en todos los continentes. A nivel mundial, pasaron de 3,78 nacimientos por cada 100 personas en 1950 a 1,71 en 2025. El estudio señala que cada punto porcentual de disminución estuvo asociado con un aumento de 26,8% en el PIB por trabajador.

Respuesta tecnológica

La explicación central propuesta por los investigadores está en la forma en que las economías responden a una menor disponibilidad de trabajadores. Frente a una fuerza laboral reducida, las empresas y los propios trabajadores incrementan el uso de tecnología, generando mejoras de productividad que permiten compensar el efecto de contar con menos personas participando en la producción.

Los autores resumen el alcance de sus resultados al señalar que “Nuestras conclusiones cuestionan el pesimismo imperante: las menores tasas de natalidad […] han aumentado, en lugar de reducir, el PIB por trabajador.”

La evidencia comparativa entre países muestra además que una menor natalidad está asociada con una mayor productividad total de los factores, mayores reservas de capital, un desplazamiento hacia exportaciones vinculadas con industrias de alta tecnología y un mayor número de patentes relacionadas con innovaciones destinadas a ahorrar mano de obra. En Estados Unidos, el estudio identifica también un movimiento del empleo hacia industrias de alta tecnología y un incremento de las patentes de invenciones que reducen la necesidad de trabajo.

Fuerza laboral

El vínculo entre natalidad y crecimiento económico no estaría explicado, según la investigación, por otros mecanismos que habitualmente se relacionan con transformaciones demográficas. Los autores analizaron, entre otras posibilidades, si una menor natalidad podía elevar la productividad debido a una mayor incorporación de mujeres al trabajo o porque facilitara el traslado de trabajadores desde la agricultura hacia la industria manufacturera. Sin embargo, no encontraron evidencia de que esos factores tuvieran un efecto significativo en los resultados observados.

En cambio, la respuesta tecnológica aparece como el elemento capaz de conectar la escasez de trabajadores con los posteriores aumentos de productividad. Desde esta perspectiva, una fuerza laboral menos numerosa crea condiciones para que empresas y trabajadores recurran con mayor intensidad a herramientas y soluciones que permitan sostener la producción con menos personas. El resultado observado históricamente es un incremento de la productividad individual suficientemente importante para compensar el efecto directo de la reducción demográfica.

La investigación fue desarrollada por Acemoglu y Autor, profesores de economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT); Beirne, estudiante de doctorado en economía de esa institución; y Scott, profesor de economía de London Business School. Sus conclusiones incorporan así una nueva perspectiva al debate sobre envejecimiento, natalidad y futuro de la fuerza laboral: el tamaño de la población trabajadora, por sí solo, no determina la capacidad de una economía para sostener su producción si la tecnología y la productividad evolucionan como respuesta a la escasez laboral.

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