Una nueva escala validada científicamente podría cambiar la forma en que las organizaciones abordan el acoso laboral. Se trata de la Bystander Typology Scale (BTS), desarrollada por las investigadoras Kara Ng, de la Alliance Manchester Business School, y Karen Niven, de la University of Sheffield, y publicada recientemente en el Journal of Organizational Behavior (2025). Esta herramienta permite categorizar y medir cómo reaccionan las y los trabajadores que presencian situaciones de acoso laboral, un fenómeno que afecta a más del 80% de quienes trabajan, al menos como testigos.
El instrumento se basa en un modelo que reconoce cuatro tipos de respuestas posibles de quienes observan el acoso: activa constructiva (como denunciar al perpetrador), pasiva constructiva (brindar apoyo emocional a la víctima), activa destructiva (colaborar con el agresor) y pasiva destructiva (ignorar la situación). Esta tipología ofrece una mirada más compleja que las anteriores, y permite superar la visión binaria del testigo pasivo o defensor heroico.
El aporte principal de la BTS no solo radica en su rigurosidad metodológica, sino en su valor práctico para las áreas de recursos humanos. La escala no fue diseñada exclusivamente para el mundo académico: puede ser utilizada por organizaciones que busquen entender mejor su clima laboral, diagnosticar patrones de comportamiento frente al acoso y desarrollar intervenciones específicas.
De hecho, en los estudios de validación, la herramienta mostró que factores individuales como la autoeficacia o los rasgos de la tríada oscura (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía) influyen en la forma en que las personas reaccionan. Pero también reveló un hallazgo clave para las culturas laborales: la respuesta del testigo varía según el tipo de cultura de conflicto que predomina en la organización.
La cultura organizacional también educa a los testigos
Las autoras identificaron tres tipos de culturas organizacionales que impactan directamente en las respuestas de los bystanders. En culturas dominantes, donde se normaliza el uso de la agresión para resolver conflictos, se tiende a justificar al agresor y culpar a la víctima, lo que favorece respuestas destructivas, tanto activas como pasivas.
Por el contrario, en culturas colaborativas, donde se fomenta la seguridad psicológica y el diálogo, se promueven respuestas activas, aunque estas pueden ser tanto constructivas como destructivas, dependiendo de si se percibe que la víctima “encaja” o no con las normas del grupo.
Finalmente, en culturas evitativas, donde se busca evadir el conflicto, se observa un patrón de respuestas pasivas, lo que puede traducirse en silenciamiento o desatención de las víctimas.
“Esto demuestra que la respuesta al acoso no es solo una cuestión de carácter individual, sino de entorno laboral”, concluyen las autoras. Las organizaciones, al identificar su cultura de conflicto mediante esta escala, pueden ajustar sus políticas y capacitaciones para incentivar intervenciones constructivas y desincentivar la apatía o la complicidad.
Un nuevo aliado para intervenciones efectivas
La BTS, que ya fue validada con rigor metodológico en cuatro estudios independientes y con muestras de distintos sectores laborales, se presenta como una herramienta especialmente útil para los equipos de recursos humanos y especialistas en gestión del cambio. Puede utilizarse en procesos de evaluación de clima laboral, en programas de formación sobre acoso y convivencia, e incluso en investigaciones internas tras denuncias de maltrato.
Además, puede servir como indicador de éxito para medir el impacto de campañas o intervenciones sobre el comportamiento de testigos. Si bien no reemplaza los canales formales de denuncia, permite ampliar la mirada hacia lo que sucede en los márgenes de los conflictos: quienes no son protagonistas, pero sí facilitadores o frenos de su escalamiento.
En un contexto donde los casos de acoso no siempre son visibles para las jefaturas o las áreas de compliance, contar con un instrumento que permita mapear la conducta de los testigos es una ventaja estratégica. Comprender sus patrones de respuesta también ayuda a identificar zonas grises dentro de la organización, donde la violencia puede estar siendo tolerada o normalizada.
En suma, la Bystander Typology Scale representa un avance significativo no solo para la investigación académica, sino también para la acción concreta en las empresas, al brindar una lente más precisa sobre los comportamientos que refuerzan o detienen el acoso laboral. Su implementación puede marcar la diferencia entre una cultura que actúa a tiempo y otra que guarda silencio hasta que ya es demasiado tarde.