Por Fernando Véliz Montero. PhD, autor y coach ontológico.
Tiempo atrás, me tocó conocer a un destacado líder empresarial de la región que, después de diversas evaluaciones, evidenció pronunciadas brechas de aprendizaje. Era un líder que cumplía sus metas, era funcional a la operación y poseía un consolidado reconocimiento interno, pero, como todo ser humano, tenía puntos ciegos urgentes de abordar.
En un primer momento, este líder no sabía que no sabía, pero, con el tiempo, se transformó en un humilde y comprometido aprendiz.
Él debía aprender, ¡claro que sí!, pero no necesariamente el camino era un aprendizaje enciclopedista, victoriano, academicista, cartesiano…, sino, más bien, lo que necesitaba era entender que el aprendizaje es el resultado de una apertura emocional a conocer, sin juicios ni predisposiciones. Y que toda posible experiencia puede generar, en mí y en otros, un aprendizaje verdaderamente significativo.
En este punto, David Novak, autor de “Cómo aprenden los líderes. Domina los hábitos del éxito”, no habla de acumular libros, cursos o conocimientos, sino de convertir todo lo que se descubre y aprende en mejores decisiones y comportamientos.
Estas son algunas de las ideas centrales que forjan este libro: todo líder es un aprendiz activo; se puede aprender de cualquier persona; la humildad es una ventaja, no una debilidad; escuchar es una herramienta de liderazgo; los errores son material de aprendizaje; el conocimiento debe convertirse en acción; hay que rodearse de personas que hagan crecer; es necesario reconocer y valorar a las personas y, por último, el líder debe pasar del “yo” al “nosotros”. Esto resulta fundamental.
Por lo general, cuando aprendemos, adquirimos o modificamos patrones de conducta, percepciones, creencias, rutinas, valoraciones y otros aspectos que contribuyen al desarrollo y adaptación del individuo. Para el autor, aprender es el resultado de una suma de información y habilidades para el uso cotidiano.
Cómo aprenden los líderes. Domina los hábitos del éxito (Océano), obra de David Novak, es un texto cercano, de lectura expedita, que busca, en sus 260 páginas, instalar variadas distinciones, experiencias y preguntas no menores para repensar cómo aprenden los líderes.
Según Novak, los grandes líderes no dejan de aprender; convierten cada experiencia personal, error o desafío en una fuente de aprendizaje y, sobre todo, llevan ese nuevo saber a la acción.
Es importante destacar que esta obra reúne múltiples experiencias del autor y de connotados líderes de diversos campos (CEO, deportistas, políticos, militares, coaches, etc.). La globalidad de estos insumos nos invita continuamente a entender que el aprendizaje es, necesariamente, un motor apalancador de nuevos escenarios para la vida, tanto personal como laboral. A la vez, el autor enfatiza que esta tarea no es sencilla, incluso para las mentes más inquietas y resolutivas.
Este ágil libro de management es un texto generoso en la entrega de hábitos prácticos y consejos cargados de experiencia. En cada uno de sus capítulos comparte secretos y estrategias, todo sinérgicamente entrelazado en un diálogo constante para así cumplir con el gran desafío de alcanzar los más altos niveles de excelencia, mostrando la manera de incorporar esas prácticas en efectivos recursos para transformar la vida y el liderazgo en su globalidad.
Para comprender la particular perspectiva de esta obra, resulta fundamental conocer algo de la trayectoria de David Novak. Entre otras iniciativas, Novak fue cofundador y ex-CEO de Yum Brands, una de las compañías de restaurantes más grandes del mundo, que se consolidó significativamente bajo su liderazgo. Novak también fundó Leadership, una organización que apoya el desarrollo de líderes en todas las etapas de la vida. De igual forma, es el anfitrión del podcast empresarial How Leaders Lead. Entre sus publicaciones se encuentran CEO del Año, 100 CEOs de Mejor Rendimiento en el Mundo, entre otros escritos.
Cómo aprenden los líderes. Domina los hábitos del éxito es un libro que contiene múltiples frases poderosas, todas dinamizadoras y al servicio de un darse cuenta, o de un “quiebre”, como lo definimos los coaches.
Lo que sí está claro es que, continuamente, el relato de este libro nos lleva a preguntas personales altamente movilizadoras. Por ejemplo: ¿qué nivel de flexibilidad y plasticidad cultural tengo yo, como lector (profesional, líder, ciudadano…), para habitar estos tiempos extremadamente volátiles, complejos y cargados de nuevas preguntas? ¿Cómo me relaciono con las preguntas, con el aprendizaje, con las dudas y los nuevos saberes? ¿Qué me pasa cuando declaro no saber? ¿Soy un buen aprendiz? Y, a todo esto, sumen un mar de nuevas interrogantes para líderes, muchas veces necesitados de miradas integrales, saberes actualizados y renovados ecosistemas de creencias.
Quiero destacar una frase que me llamó la atención en medio de la lectura: “No necesitas tener todas las respuestas; necesitas saber cómo aprender”. Esta sola idea nos lleva al mejor de los escenarios: entender que el valor de un nuevo conocimiento no está solamente en su renovado insumo, sino también en cómo accedemos a él y nos relacionamos con este esperado y apreciado saber.
Precisando, la única forma de habitar renovadas creencias es transformando las palabras en procesos conductuales resignificados. Y es el actuar resolutivo nuestra voz más autorizada para hacer del aprendizaje un campo real, verosímil y cargado de sentido para nuestras vidas presentes y futuras.
“Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender”. —René Descartes.