Brechas regulatorias: alta conciencia sobre Ley Karin y déficit en ciberseguridad

Una nueva herramienta online permite a las empresas chilenas medir su nivel de preparación ante las crecientes exigencias regulatorias. La Ley Karin concentra el mayor conocimiento entre las organizaciones, mientras que la ciberseguridad surge como el área más débil, revelando una brecha estratégica en la gestión del cumplimiento corporativo.

En un contexto empresarial marcado por el aumento de normativas y la necesidad de fortalecer la cultura de cumplimiento, una nueva herramienta digital busca apoyar a las organizaciones en la medición de su nivel de preparación frente a las exigencias regulatorias. Según informó el medio Emol, el instrumento arroja que la Ley Karin —orientada a prevenir la violencia y el acoso laboral— es la normativa más conocida entre las empresas chilenas. En contraste, la ciberseguridad aparece como la materia con menor grado de conocimiento y cumplimiento.

El diagnóstico deja ver un panorama dual: por un lado, un avance significativo en materias laborales, impulsado por la visibilidad mediática y las recientes reformas legales; y por otro, un rezago en ámbitos tecnológicos que, pese a su creciente impacto en la operación y reputación de las organizaciones, todavía no alcanza la prioridad necesaria dentro de las estrategias corporativas.

El lanzamiento de esta plataforma constituye un hito relevante en la relación entre regulación, tecnología y gestión empresarial. Permite a las compañías realizar una autoevaluación de su madurez regulatoria, identificar brechas y proyectar planes de mejora. En un entorno donde las exigencias legales y éticas se multiplican, disponer de información objetiva se vuelve clave para orientar decisiones, asignar recursos y fortalecer la sostenibilidad organizacional.

A medida que las empresas integran la Ley Karin en sus políticas internas, emerge un aprendizaje valioso sobre prevención, comunicación y liderazgo. Esta normativa ha obligado a revisar protocolos de denuncia, prácticas de convivencia y roles de jefaturas, promoviendo una gestión más humana y transparente. Sin embargo, la diferencia en los niveles de conocimiento respecto de otras materias, como la ciberseguridad, evidencia que aún existe una fragmentación en la manera de abordar el cumplimiento.

Cumplimiento regulatorio: entre la conciencia y la acción

La ciberseguridad, pese a ser uno de los temas más sensibles para la continuidad operacional y la confianza de los clientes, sigue siendo una deuda en muchas organizaciones. Las brechas detectadas por la herramienta evidencian una distancia entre la conciencia del riesgo y la implementación de políticas efectivas. En la práctica, la inversión en protección digital y capacitación del personal no siempre avanza al ritmo de las amenazas ni de las normativas internacionales que comienzan a permear el contexto local.

La disparidad entre el conocimiento sobre la Ley Karin y la ciberseguridad también refleja el grado de presión social y comunicacional que cada temática ha recibido. Mientras las normativas laborales suelen tener efectos inmediatos en la gestión de personas, las obligaciones tecnológicas se perciben como más técnicas o externas al corazón del negocio. Esta percepción, sin embargo, puede resultar riesgosa: los incidentes digitales no solo afectan sistemas, sino también la confianza y la reputación institucional.

El análisis de estas brechas invita a reflexionar sobre el tipo de cultura de cumplimiento que las empresas están construyendo. Una cultura robusta no se limita a cumplir lo obligatorio, sino que integra la gestión del riesgo y la ética en cada proceso. Herramientas de medición como la presentada permiten justamente dar ese paso: transformar el cumplimiento en un eje de aprendizaje y competitividad.

De la normativa al propósito organizacional

El creciente entramado regulatorio plantea a las empresas un desafío que trasciende lo técnico. Cumplir con la Ley Karin, con normas de sostenibilidad o con políticas de ciberseguridad ya no es solo una obligación legal, sino un componente de la reputación corporativa. En este escenario, la medición del cumplimiento se convierte en una oportunidad para alinear la estrategia empresarial con los valores de transparencia, respeto y responsabilidad.

Los resultados difundidos por Emol son una señal de alerta y, al mismo tiempo, un estímulo para la acción. El hecho de que la ciberseguridad presente los mayores déficits no implica únicamente una brecha tecnológica, sino también una brecha de liderazgo y visión. Incorporar la seguridad digital, la protección de datos y la resiliencia tecnológica como temas de conversación en los directorios y equipos de gestión será clave para cerrar el ciclo de madurez regulatoria.

Así, la herramienta online no solo ofrece un diagnóstico, sino también un espejo del estado actual de la cultura empresarial chilena. Las compañías que logren interpretar estos resultados como una oportunidad de transformación —más que como un mero cumplimiento— estarán mejor preparadas para enfrentar un futuro donde la regulación, la tecnología y la confianza serán los pilares de la sostenibilidad corporativa.

Comparte este artículo:
NO TE LO PIERDAS

A mayor uso de inteligencia artificial, mayor desconfianza entre los trabajadores

Salud laboral de las mujeres: congreso internacional abordará los riesgos y desafíos de la prevención con perspectiva de género

Escondida | BHP elimina la brecha salarial de género y fortalece la equidad en la gestión de personas

ARTÍCULOS RELACIONADOS

La promesa de curar

A mayor uso de inteligencia artificial, mayor desconfianza entre los trabajadores

Las dimensiones inmateriales de la crisis del empleo

Salud laboral de las mujeres: congreso internacional abordará los riesgos y desafíos de la prevención con perspectiva de género

ÚNETE A NUESTRA COMUNIDAD
RH MANAGEMENT

¡Recibe todas nuestras alertas y noticias al día!