La brecha entre remuneraciones ejecutivas y salarios de trabajadores volvió a quedar en evidencia el 1 de mayo de 2026, en el marco del Día Internacional de los Trabajadores, luego de que Oxfam y la Ituc difundieran el briefing “Working for the rich”, elaborado por Alex Maitland y Daniel Kostzer, con datos globales sobre riqueza extrema, dividendos, participación laboral en el PIB y evolución de los ingresos reales entre 2019 y 2025.
El documento sostiene que, mientras la fuerza laboral global enfrentó una caída real de 12% en sus salarios entre 2019 y 2025, la remuneración promedio de los 1.500 CEO mejor pagados aumentó 54% en el mismo período. Solo entre 2024 y 2025, los salarios de los trabajadores crecieron 0,5% en términos reales, frente a un alza de 11% en el pago de esos altos ejecutivos.
La diferencia adquiere una dimensión mayor al comparar los ingresos anuales. De acuerdo con el análisis, en 2025 cada CEO de la muestra recibió en promedio 8,4 millones de dólares, considerando salario y bonos. Bajo esa medición, un trabajador promedio necesitaría 490 años para alcanzar lo que un CEO promedio obtuvo en un solo año.
Brecha ejecutiva
El reporte indica que los diez CEO mejor pagados recibieron en conjunto más de 1.000 millones de dólares en 2025, y cuatro de ellos superaron los 100 millones. Entre los casos mencionados figuran ejecutivos de Broadcom, Blackstone, Goldman Sachs y Microsoft, con remuneraciones que van desde 96 millones hasta 205 millones de dólares.
En contraste, la estimación global para trabajadores muestra que el salario promedio real pasó de 19.482 dólares en 2019 a 17.156 dólares en 2025. La diferencia equivale a una pérdida de 2.326 dólares anuales en términos reales. Según la metodología incluida en el briefing, esa caída implica que los trabajadores trabajaron de manera efectiva 31 días “gratis” en 2025 y acumularon 108 días sin pago equivalente desde 2019.
El informe también incorpora una dimensión de género. En la muestra de las 1.500 compañías con CEO mejor pagados, solo 6% de los cargos ejecutivos principales corresponde a mujeres. Además, la brecha salarial promedio entre trabajadores y trabajadoras en esas empresas alcanza 16%, lo que el documento traduce en que las mujeres dejarían de recibir pago efectivo desde el 4 de noviembre en adelante durante 2025.
Salarios reales
El deterioro salarial se produce en un contexto de mayores presiones sobre el costo de vida. El documento señala que, entre 2019 y 2025, los precios de los alimentos aumentaron 15% en términos reales y los de la gasolina subieron 14%. También advierte que 43% de los países no ajustó sus salarios mínimos en línea con la inflación entre 2019 y 2024 o 2025.
A esa presión se suma la desaceleración en la reducción de la pobreza laboral. El briefing plantea que, entre 2000 y 2019, la pobreza entre personas empleadas disminuía a una tasa promedio anual de 7%, pero desde 2020 ese ritmo cayó a 3%. En 2025, 8% de las personas vivía en pobreza pese a tener empleo, un dato que refuerza la idea de que contar con trabajo ya no garantiza salir de esa condición.
La tensión también aparece al observar la productividad. Desde 2019, la productividad aumentó 9%, mientras los salarios reales cayeron 12%. En una mirada más larga, el producto por trabajador pasó de 32.689 dólares internacionales en 2004 a 49.516 en 2025, lo que significa que las personas trabajadoras generan 51% más valor económico que hace dos décadas, pero reciben una menor proporción del ingreso.
Valor distribuido
El briefing vincula esta tendencia con la caída de la participación laboral en el PIB. Desde 2019, esa participación retrocedió 0,8 puntos porcentuales. Si se hubiera mantenido en los niveles de 2019, los trabajadores habrían recibido 469.000 millones de dólares adicionales en 2025. Desde 2004, la caída acumulada llega a 2 puntos porcentuales.
Entre los factores asociados al deterioro de la participación laboral, el informe menciona la disminución y supresión de la afiliación sindical, la aceleración tecnológica y la automatización, la clasificación errónea de trabajadores como independientes o subcontratados, la financiarización de la economía y la concentración de mercado en grandes corporaciones. El resultado, según el documento, es una mayor proporción de beneficios para accionistas y una menor proporción destinada a salarios.
El análisis también conecta la desigualdad salarial con la concentración de riqueza. En 2025, la riqueza total de los multimillonarios aumentó en 126.000 dólares por segundo. Además, las empresas pagaron cerca de 79.000 millones de dólares en dividendos a multimillonarios, equivalentes a 2.500 dólares por segundo. Para el briefing, esos pagos muestran cómo una parte del valor generado por el trabajo termina concentrándose en propietarios de capital.
Como respuesta, el documento propone planes nacionales de reducción de desigualdad, impuestos más efectivos sobre grandes fortunas, reglas más estrictas para separar riqueza y política, mayor protección de la libertad de asociación, fortalecimiento de la negociación colectiva, salarios mínimos vitales y apoyo a un marco tributario internacional de la ONU.
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