Brecha salarial en la Unión Europea deja a España en un tramo medio

La distancia entre los salarios medios de la Unión Europea supera los 60.000 euros brutos anuales entre los países con mejores y peores remuneraciones. En ese escenario, España aparece en una posición intermedia, condicionada por el peso del turismo y los servicios en su estructura económica.

Según publicó La Vanguardia, España se sitúa en una posición intermedia dentro del mapa salarial de la Unión Europea, en un contexto marcado por fuertes diferencias entre los países del bloque, donde Luxemburgo supera los 81.000 euros brutos anuales y Bulgaria no alcanza los 15.000. La comparación, elaborada con datos de Eurostat, muestra que el salario medio varía de forma significativa según la productividad, el modelo económico y el coste de la vida de cada país.

El contraste es amplio. Luxemburgo encabeza la clasificación con más de 81.000 euros brutos al año, seguido por Dinamarca con 67.600 e Irlanda con 58.700. En la parte baja se ubican Bulgaria, con 13.500 euros, Hungría, con 16.800, y Grecia, con 17.000. La distancia entre ambos extremos supera así los 60.000 euros anuales, una brecha que expone las distintas capacidades productivas de las economías europeas.

España aparece en la mitad de la tabla con un salario medio de unos 32.500 euros brutos anuales. Esa ubicación, por debajo de países como Francia o Italia, se explica en parte por una estructura económica en la que tienen un peso importante el turismo y los servicios, sectores que, de acuerdo con la nota, ayudan a entender por qué el país no se sitúa entre las economías con mejores remuneraciones del bloque.

Modelo económico

La nota plantea que los países con salarios más altos comparten rasgos estructurales. Entre ellos figuran economías más productivas, una fuerte presencia de multinacionales y un peso relevante de sectores de alto valor añadido, como la tecnología o las finanzas. En cambio, en los países con remuneraciones más bajas predominan actividades tradicionales, donde el valor generado por trabajador es menor.

También se mencionan factores específicos que ayudan a explicar algunos casos. En Grecia, la crisis económica de 2008 provocó una caída generalizada de los salarios. En Hungría y Bulgaria, en tanto, influye una fuerte emigración laboral hacia países como Alemania. En conjunto, el diagnóstico es que las diferencias salariales responden principalmente a factores económicos y no tanto geográficos, aunque el norte y el centro de Europa concentran industrias más avanzadas y productivas, mientras el sur y el este mantienen una mayor presencia de sectores con menor valor añadido, según reconoce la Comisión Europea.

La posición de España, entonces, no solo refleja una cifra intermedia dentro del bloque, sino también una determinada composición del mercado de trabajo. La relevancia del turismo y los servicios en la economía española aparece como un elemento central para leer ese lugar en el ranking, especialmente cuando se compara con países que cuentan con una base más fuerte de industrias intensivas en conocimiento, innovación y capital.

Poder adquisitivo

La nota advierte, de todos modos, que el salario bruto no alcanza por sí solo para medir la situación real de los trabajadores. El coste de la vida reduce una parte de las diferencias. Dinamarca, por ejemplo, presenta precios un 43% por encima de la media de la Unión Europea, mientras que en España son un 9% más bajos. Por eso, aunque los salarios en el norte duplican a los del sur, el poder adquisitivo efectivo es menor de lo que muestran las cifras brutas.

A ese factor se suma la carga tributaria. En los países del norte y del centro del continente, como Dinamarca o Bélgica, un trabajador medio puede destinar entre un 40% y más del 50% de su sueldo a impuestos y cotizaciones, según un informe de la Ocde citado en la nota. En países como Irlanda, Malta o Chipre, en cambio, la carga es menor. España vuelve a aparecer en una posición intermedia también en este indicador, ya que lo habitual es que alrededor de un 25% del salario se destine a impuestos.

Menores de 30

El escenario descrito por la nota se vuelve todavía más exigente para los jóvenes. En todos los países de la Unión Europea, los menores de 30 años cobran entre un 15% y un 25% menos que la media general. El dato añade una capa adicional al análisis sobre salarios y estructura productiva, al mostrar que las diferencias no solo se producen entre países, sino también dentro de los propios mercados laborales europeos.

En ese marco, la posición intermedia de España resume una combinación de factores: una estructura económica fuertemente apoyada en los servicios, un salario medio lejos de los países líderes del bloque, un coste de vida por debajo de la media europea y una presión fiscal también intermedia. La fotografía que surge es la de un país que no figura entre los peores niveles salariales de la Unión Europea, pero que tampoco logra acercarse al grupo de economías con mejores remuneraciones.

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