Durante 2025, 328.000 mujeres ocupadas en España pasaron de una jornada completa a una parcial o redujeron sus horas de trabajo para atender a hijos, nietos o familiares dependientes, frente a 33.400 hombres que tomaron la misma decisión. La diferencia, cercana a diez veces, fue revelada en junio de 2026 por el módulo de conciliación de la Encuesta de Población Activa, según informó El País, y muestra cómo las responsabilidades de cuidado continúan modificando de manera desigual la participación laboral de mujeres y hombres.
Las cifras representan al 8,9% de las trabajadoras con personas a cargo y apenas al 0,9% de los hombres en la misma situación. La brecha no se limita a la reducción de jornada: también incluye excedencias, cambios de puesto y el traslado hacia tareas menos exigentes para compatibilizar el empleo con las responsabilidades familiares.
En total, cerca del 33% de las mujeres con personas bajo su cuidado realizó algún cambio en su trabajo para poder conciliar, mientras que entre los hombres la proporción alcanzó el 18%. Aunque la mayoría de las personas cuidadoras no modificó formalmente su situación laboral, cuando esos ajustes fueron necesarios afectaron con mayor frecuencia a las mujeres.
Costo desigual
La reducción de jornada implica una disminución directa de los ingresos. Patricia López, responsable del departamento de recursos humanos de una consultora tecnológica, perdió cerca de 300 euros mensuales luego de reducir una hora de su jornada tras el nacimiento de su hijo. Antes de adoptar esa medida, también solicitó una excedencia de un año.
“Por un tema cultural y social, tienes en la cabeza que eres tú la que se tiene que encargar, y al final yo llevaba en mi empresa más tiempo que mi marido. Además, si eres madre, las probabilidades de que te echen del trabajo son más altas que si eres padre”, explicó sobre las razones que influyeron en su decisión. Aunque aseguró que la reducción no perjudicó su trayectoria profesional, resumió su impacto económico de forma directa: “Pierdes mucho dinero”.
Una experiencia distinta fue la de Sara Martín, abogada de 47 años, quien mantuvo una jornada reducida durante 15 años y volvió a trabajar a tiempo completo cuando su hija menor cumplió 12. Su familia optó por esa fórmula porque su marido era trabajador autónomo y ella recibía un salario más bajo.
La medida le permitió encargarse de sus hijos, pero tuvo efectos sobre su desarrollo profesional. “Al principio no lo pensé, pero mirándolo con perspectiva, creo que he perdido oportunidades de poder avanzar”, afirmó. Su experiencia refleja que las decisiones adoptadas para conciliar pueden producir consecuencias que se extienden durante gran parte de la trayectoria laboral.
La desigualdad disminuye cuando las alternativas de conciliación no implican perder salario. El 1,3% de los hombres con responsabilidades de cuidado declaró teletrabajar regularmente, frente al 1,5% de las mujeres. En la adaptación de horarios sin reducir el número de horas, las proporciones fueron del 9,1% y el 10,4%, respectivamente.
Roles persistentes
Teresa Jurado, catedrática de Sociología de la Uned, sostuvo que persiste una desigualdad de género tanto en los esfuerzos requeridos para compatibilizar la vida laboral y familiar como en el tiempo destinado a los cuidados. Maite Egoscozabal, socióloga del club de Malasmadres, añadió que las mujeres destacan especialmente en aquellas adaptaciones que significan renunciar a una parte del salario o abandonar el mercado laboral.
“La renuncia tiene nombre de mujer”, señaló Egoscozabal. A su juicio, los roles tradicionales continúan asignando a las trabajadoras la responsabilidad principal de cuidar, incluso cuando hombres y mujeres reciben ingresos similares. La brecha salarial influye en las decisiones familiares, pero no explica por sí sola la desigual distribución de los cuidados.
En España existen más de 12 millones de personas con responsabilidades de cuidado. Entre quienes tienen empleo, el 42% de las mujeres se encuentra en esa situación, frente al 38% de los hombres. La diferencia también aparece entre las personas desempleadas, con un 40% de mujeres y un 26% de hombres, y entre la población inactiva, con proporciones del 30% y el 19%, respectivamente.
Las condiciones de trabajo representan otra dimensión del problema. El 11,1% de las personas ocupadas con responsabilidades de cuidado identificó los horarios difíciles o impredecibles como la principal barrera para conciliar, mientras que el 9,8% mencionó las jornadas extensas. Sin embargo, el 67,5% respondió que no encontraba dificultades especiales en su empleo.
Egoscozabal atribuyó esa percepción al uso de redes familiares informales y a la idea de que tener hijos o atender a personas dependientes constituye una elección personal. “Tenemos que cambiar la mirada y entenderlo como algo colectivo”, afirmó. Entre las medidas propuestas se encuentran una adaptación progresiva después del nacimiento de un hijo y la posibilidad de reducir la jornada sin perder salario.
RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7