Balance de talento en la alta dirección, una aspiración clave para la sostenibilidad organizacional

María Ana Matthias, presidenta de Redmad, analiza el estado de la equidad de género en la alta dirección y la necesidad de mayor diversidad en los liderazgos. A partir del VI Reporte de Indicadores de Género, reflexiona sobre los desafíos pendientes y la importancia del balance de talento para la sostenibilidad organizacional.

Por María Ana Matthias, Presidenta de Redmad (Red de Mujeres en Alta Dirección)

Como nunca, durante el mes de marzo el mundo está atento a la realidad y a los desafíos que enfrentan las mujeres. Y en materia de alta dirección, una primera constatación es que, si bien hemos recorrido un largo camino, y que como sociedad hemos avanzado, aún quedan retos pendientes.

Por ejemplo, el recientemente publicado VI Reporte de Indicadores de Género muestra que, si bien hay un aumento de 7,7 puntos porcentuales respecto del año anterior en el porcentaje de mujeres directoras, el número final de 2024 -24%- es aún pequeño. Y de las 500 entidades que compusieron la muestra hay 182 (36,4%) donde los directorios están integrados sólo por hombres.

Si este año logra ver la luz el proyecto de ley Más Mujeres en Directorios, que se encuentra en su segundo trámite constitucional, sin duda veremos un avance más marcado, aunque esta iniciativa no impacta en las gerencias de primera línea, donde la presencia de mujeres llega solo al 23,6%.

Lograr una alta dirección más balanceada requiere de varios factores. Entre otros, que se promuevan transformaciones profundas en las estructuras organizacionales, eliminar los sesgos en los procesos de búsqueda de ejecutivos y directivos, incentivar una distribución equitativa de responsabilidades en el hogar, implementar políticas que garanticen igualdad de oportunidades y asegurar que la diversidad en los directorios se viva y se aproveche.

Como ha señalado la influyente autora y consultora organizacional Avivah Wittenberg-Cox, el tener balance de género en las organizaciones constituye un imperativo de negocio, lo que se sustenta en aspectos bastante evidentes, como el hecho de que el mundo está equilibrado en cuanto a talento y mercado. De ahí que sea clave contar con líderes que tengan claro los efectos de esto, porque alrededor del 80% del éxito de cualquier iniciativa sobre el equilibrio entre hombres y mujeres depende de cómo los líderes enmarquen el tema.

Aprovechemos este 8M para tomar conciencia de que el balance de género es positivo para los negocios y para el país, que la diversidad de miradas es mucho más beneficiosa que la homogeneidad, y que el talento está en todas partes.

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management
 

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