Alimentación laboral: una política que Chile necesita

Una alimentación adecuada en el trabajo no es solo una cuestión de salud: es también una decisión estratégica de productividad, sostenibilidad y justicia social. En su nueva columna, Óscar Castillo —director de la mesa “Diálogos por la Alimentación Laboral”— hace un llamado urgente a convertir este tema en política pública nacional. Porque un país que se alimenta mejor, también trabaja mejor.

Por Óscar Castillo. Director Mesa “Diálogos por la alimentación laboral”. Director Escuela de Nutrición y Dietética, Universidad Finis Terrae.

Hablar de alimentación en el trabajo es hablar de productividad, motivación y compromiso. No se trata de un tema menor ni de un beneficio accesorio. Lo que comemos durante la jornada laboral incide directamente en nuestro bienestar, nuestra salud y, por extensión, en el rendimiento de las organizaciones y el desarrollo del país.

Durante tres años, la Mesa “Diálogos por la Alimentación Laboral” ha trabajado con el propósito claro de construir conocimiento, generar conciencia y movilizar compromisos en torno a un desafío urgente. Hemos reunido a actores del sector público, privado y académico para dar cuenta de la evidencia ineludible respecto a que una alimentación adecuada en el trabajo no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también fortalece la sostenibilidad y competitividad de las empresas.

A través de seminarios y encuentros, hemos logrado instalar el tema en la conversación pública. Casos internacionales como los de Francia y Japón muestran que cuando la alimentación laboral se aborda como política pública, los resultados son contundentes: menos ausentismo, disminución de enfermedades crónicas y aumento de la productividad. En Chile, estamos dando pasos en esa dirección, pero aún falta dar el salto hacia una estrategia país.

En estos años, hemos comprobado que el diálogo multisectorial funciona. Cuando el mundo académico, el Estado y las empresas se sientan en la misma mesa, surgen consensos que trascienden las coyunturas y abren caminos para un cambio estructural. Hoy, cada vez más organizaciones están comprendiendo que alimentar saludablemente a sus trabajadores no es solo una cuestión de bienestar, sino una inversión estratégica en productividad y sostenibilidad.

El compromiso de las empresas también ha sido clave. Este año, en la tercera edición del Seminario de Alimentación Laboral, reconocimos a las primeras organizaciones que promueven hábitos saludables, facilitan el acceso a alimentos nutritivos y crean espacios dignos para alimentarse. Son ejemplos de cómo el cambio comienza desde adentro, a partir del liderazgo que entiende que comer bien no es un lujo, sino una forma de cuidar a las personas.

Avanzar hacia una política nacional de alimentación laboral debe ser una responsabilidad compartida, porque un país que se alimenta mejor, también trabaja mejor. Y un entorno laboral que cuida la salud de sus trabajadores está, en el fondo, construyendo un Chile más justo, más productivo y más humano.

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management

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