2023: lo importante siempre sobre lo urgente

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“El año fue demasiado intenso”, “no tuve espacio para poder parar y tomar un respiro”, “me perdí en los incendios”, “me cambiaron los planes a cada rato”, “… estoy harto de la pandemia”, “no pudimos cumplir nuestro plan”, en fin. Cerramos el año con una inflación cercana al 13%; un año complejo y emocionalmente cargado.

Por Rodrigo Rojas Foncillas, consultor de empresas, socio de beside® Consultores, Autor del libro Felicidad Organizacional (Ril, 2022) y  conductor del programa Puerto Rojas de RH Management.

En mi rol de consultor de empresas, he tenido la fortuna de tener espacios de buena conversación con gerentes generales, directores, gerentes de recursos humanos, de administración y finanzas. También , con mis alumnos de los postgrados, en los coach que realizo y en otros espacios, donde la mayoría comenta el cansancio y agotamiento con el que cerraron el año. 

También fue un año donde vimos a las empresas preparar su presupuesto ¡una y otra vez! (¡conozco empresas que al cierre del año pasado revisaron y actualizaron su versión presupuestaria al menos 8 veces! Y que hoy están nuevamente revisando a la luz de las directrices de sus directorios).

Hoy  estamos viviendo en el mundo VUCA, BANI, con economías líquidas o como queramos llamar, que nos obliga a todos a repensar lo que hacemos y generar nuevas alternativas de ingresos, de relacionarnos con el medio, de retención de clientes y de por supuesto, fidelización de nuestros talentos. 

Nos faltó un entretiempo, el espacio para tomar agua, “airearse”, bajar las revoluciones y conversar con el entrenador-coach del equipo sobre nuestra táctica: la mantenemos, la modificamos o la cambiamos sin más. Este entretiempo organizacional está dado por los permanentes espacios que los directivos deben tener para conversar, para mirar el presente real y proyectar su futuro deseado, el de la organización. También es el espacio para dar y recibir gratitud y reconocimiento al esfuerzo y trabajo que hacen los “jugadores en la cancha”, los trabajadores. 

Observo que nuestros entretiempos organizacionales han sido pocos. Los equipos comerciales se han visto expuestos a vertiginosos cambios, reestructuraciones, fusiones, planes de crecimiento exponenciales. La gestión del gasto y nuevos proyectos cada vez más ambiciosos y de implementaciones a veces, poco realistas, no nos han permitido revisar lo que realmente es relevante para la empresa y la oferta que se le hace a sus clientes. 

Cuando nos quedamos en esto, la eventual oferta que le hacemos a los trabajadores queda en el baúl de los recuerdos.  Nos quedamos una vez más en lo urgente. 

Hace un par de semanas, con beside® realizamos un taller de propósito con uno de nuestros clientes. Un taller que fue hermoso, donde todos los directivos de la compañía participaron. Las palabras del gerente general, que estuvo todo el espacio, fueron notables. Señaló: “estamos todos llenos de pega y de tareas por cumplir” y luego señala que tiene la certeza y convicción que este tiempo -el del taller- es tremendamente necesario y clave si queremos avanzar a mantener a la compañía en el camino trazado.  Terminó comentándoles que a pesar de que el día a día los consuma “tenemos que aprender a diferenciar “que lo importante siempre tiene que estar sobre lo urgente”.  Fue una declaración que los invitaba a “parar”, a re-mirar cómo lo estaban haciendo y sobre todo enfocarse de mejor forma para lo que les viene. 

Simple decirlo, complejo hacerlo dirá Ud. Pues bien, esta empresa, liderada por quien quiere realmente hacer una gran organización y potenciar su cultura próspera, ha iniciado un trabajo de reflexión respecto a su propósito y sentido de ser. Ha creado comités de trabajo con sus trabajadores para prepararse para los complejos escenarios que vienen y sobre todo ha “enganchado” decisiones de negocios con el mundo de la gestión de personas. Es un ejercicio relevante, de futuro, cuidando el presente y haciéndose cargo de lo que está realmente ofertando a sus trabajadores, quienes como bien sabemos son los que llevan el propósito al hacer diario y cotidiano con los clientes. 

La consultora Gartner publicó hace algunas semanas un estudio donde se menciona que la prioridad para el 2023 -dicho por 8 mil ejecutivos de 60 países en el mundo y de todos los sectores de la economía- será la efectividad del liderazgo (63% de prioridad mencionado en el estudio) seguido por el diseño del trabajo y procesos de transformación organizacional (53%).  En tercera prioridad aparece, con un 47%, el “nuevo” concepto ‘experiencia del trabajador’. Y le siguen la atracción del talento y la reinversión del trabajo.  

Cuando vemos las prioridades que nos señalan estos miles de ejecutivos en todo el mundo volvemos a los pilares de la gestión de personas; quizá en un nuevo formato, pero con las viejas necesidades de siempre: Liderazgo, experiencia (antes no se usaba este nombre), talento y rediseño de procesos y perfiles necesarios para ejecutar de adecuada forma las responsabilidades encomendadas.  

Para lograr cumplir los desafíos que nos hemos planteado creo que es sumamente necesario sentarse a mirar y trabajar en el propósito como una herramienta que permite mantener a flote y navegar en rumbo al puerto que se desea desembarcar. 

La inspiración de trabajar en un equipo por un objetivo superior es un foco de interés cada vez más creciente en las personas. Cuando decido emplearme, depende también de la etapa de vida en la que me encuentre. Un amigo consultor me decía que, a su edad, con una experiencia de línea impecable y varios años ya en consultoría tendría que nacer de nuevo para volver a emplearse en la actualidad.  

Depende también de la oferta, del relato que me puede inspirar a conectarme con el propósito de la empresa con la que estoy conversando. Es algo que aún no estamos mirando con todo el potencial y fuerza emocional que tiene. Permite movilizar afectos y el estado de ánimo organizacional que queremos. 

El propósito es el atributo que nos da la energía y fuerza emocional que nos facilita direccionar ésta en beneficio del trabajo, para aportar al logro de este bien superior. 

El propósito no está explicitado en muchas empresas. Como mencioné en el ejemplo anterior, sentarse a conversar de los realmente relevantes es un factor esencial para movilizar emociones que las empresas han dejado de lado. Por diversas razones, lo tienen como un trabajo pendiente o incluso no en la agenda de prioridades. 

Me consta que muchos líderes suponen que los trabajadores de su empresa saben para qué están haciendo su trabajo y el sentido final que este tiene. Realizo actividad docente de postgrado en varias universidades del país y de la Región y siempre les pregunto a mis estudiantes ¿cuál es el propósito de sus empresas?.  Lo que parte con una inocente pregunta sigue a una reflexión poderosa con las que los invito a buscar en su interior , su propósito o lo que buscan en su trabajo. Buscarle sentido a lo que hacen desde lo que las empresas les han declarado. Con preocupación diría que menos del 10% de ellos y ellas saben el propósito de su empresa.  

Volviendo al estudio, creo que éste nos muestra las tendencias que observaremos en un año “más cargado” que nunca.  Nos muestra que independiente del país o del tipo de negocio en el que nos encontremos, muchos directivos están con el mismo foco en materias de gestión de personas. 

Nos muestra que es importante lo que se haga con quienes lideran, de cómo reinventemos el trabajo y que la experiencia de las personas en su vivencia de trabajo.  Está asociado directamente a la oferta de valor interna que las empresas tendrán que declarar a los trabajadores si quieren vincularnos, “engancharlos”, fidelizarlos, retenerlos ( o como quiera llamarle) . 

Y nos muestra que la parte que mantiene a flote el iceberg (el propósito) aún no es visible para muchos o si lo es, no es foco necesariamente. 

La diferenciación que las marcas buscan está navegando por la experiencia que yo como cliente y consumidor tengo en la cercanía con “la marca”, por medio del servicio que me entrega.  También en las experiencias de este al adquirir ese producto o servicio del que hablamos. 

Cuando las empresas comprendan que socializar y compartir el propósito organizacional es relevante para que quienes están a cargo de generar esa experiencia, podrán hacer que el vínculo con sus diferentes stakeholders, sus clientes, la comunidad y por supuesto sus trabajadores, sea superior. 

Para esto tenemos como señaló este gerente general “ocuparnos de lo importante”. 

Lo importante entonces, está en comprender que lo sostendrá a la marca empleadora es el sentido y la percepción de aporte del trabajo personal que realizó para lograr el propósito que buscamos. 

Gracias al gerente que nos regaló esta frase que tenemos que apreciar y, de verdad, empezar a gestionar: “Lo importante siempre está primero”.

La pregunta es entonces: ¿Cómo están definiendo sus planes para trabajar lo que realmente agrega valor en sus empresas y en su propio trabajo? y ¿cómo están gestionando las urgencias e incendios que vivimos todos los días nuestros trabajos? .

 

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