- Falta acción: se toman acuerdos, se refuerzan los compromisos y finalmente las cosas no suceden cuando se esperan.
- Falta de apropiación (ownership): los miembros del equipo no se hacen dueños y no cuidan de aquello que está bajo su ámbito de responsabilidad.
- Confusión: falta de claridad de quién hace qué y cuándo, lo que rompe el flujo de acción en los procesos para conseguir los resultados.
- Insatisfacción: los mismos miembros del equipo experimentan frustración y se cargan de ansiedad al ver que errores no forzados se repiten una y otra vez.
- Quiebres y baja calidad: los clientes internos reclaman por la deficiente calidad y los incumplimientos en la entrega.
- Culpas y excusas: el equipo se defiende buscando culpables o dando explicaciones o excusan que finalmente no solucionan nada.
- Clientes insatisfechos: los clientes internos o externos que dejan saber su malestar por el servicio deficiente que están recibiendo.
- Re-procesos: Actividades que se tienen que realizar una o más veces para cumplir con las especificaciones requeridas.
- Excesos de revisión: el añadir controles adicionales para asegurar que tanto la calidad como el tiempo de entrega se lograrán.
- Dificultad para delegar: pérdida de confianza en las capacidades de los miembros del equipo en cumplir con los pedidos en tiempo y forma, lo que lleva muchas veces a las jefaturas a subvencionar el trabajo de otros asumiendo carga laboral extra.