Trabajar después de los 60 años ¿una necesidad o un deseo? Opinión

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“La vejez está lejos de ser el término de la vida. Es el comienzo de una nueva etapa, distinta de las anteriores, pero llena de oportunidades y desafíos”.


Captura de pantalla 2018-04-10 a la(s) 23.26.11Por Andrea Rotman, socia fundadora Red Mujeres Alta Dirección – RedMAD

 

 

 

 


Actualmente hay en Chile aproximadamente 2 millones de personas sobre 65 años y, de acuerdo a las proyecciones de CELADE, en sólo 30 años, la población de personas mayores se duplicará, pasando de aproximadamente 3.200.000 en 2030 a 6.400.000 en 2050, representando más del 20% de la población chilena, superando a la de niños y jóvenes menores de 15 años. Es decir, vivirán más años y con mejor estado de salud. Este cambio exige un urgente replanteamiento de las políticas públicas dirigidas a este grupo de la población, que contará con la vitalidad y la autonomía necesaria para seguir siendo un aporte a la sociedad.

Es una realidad que vamos a vivir más, y por lo tanto necesitaremos ingresos para vivir en esos años. Mientras antes empecemos a usar los ahorros acumulados, más baja será nuestra pensión, por lo tanto, postergar la jubilación es y será una necesidad. Aumentar la edad de jubilación, especialmente en el caso de las mujeres, podría incrementar sus pensiones en hasta un 40% y además aumentar el PIB per cápita en un 0,6% en 10 años. Según datos de la OCDE, incrementar progresivamente la edad de jubilación, además, de unificarla entre hombres y mujeres, serían claves para reducir las desigualdades.

A fines de febrero recién pasado, el ex secretario de Estado, Nicolás Eyzaguirre, sostuvo que “Chile no está preparado para subir la edad de jubilación de las mujeres e igualarla a los hombres (…) En Chile la mujer tiene un doble trabajo. En el mercado laboral trabaja de día y tiene un enorme desgaste en la casa y la crianza de los hijos”


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Yo me pregunto ¿Qué tienen de distintas las mujeres de países como Ecuador, Perú o Brasil, todos culturalmente similares a Chile, que al igual que el 90% de los países de la OCDE, han adoptado medidas para igualar la edad de jubilación entre mujeres y hombres?

Aumentar gradualmente la edad de jubilación e igualarla entre hombres y mujeres debería haber estado dentro de los cambios que se propusieron al actual sistema de pensiones. ¿Por qué lo han hecho la mayoría de los países del mundo, con sistemas de reparto o mixtos y en Chile aún no?

Lamentablemente no ha existido voluntad política para realizarlo, por eso es muy importante generar incentivos para que las personas se jubilen más tarde voluntariamente.

Para que esto sea posible, como país debemos ser capaces de generar un campo laboral para los mayores de 60 años. Hoy la oferta de trabajo para dicho grupo etario es escasa.

Aquí entramos en un tema de causa-efecto. Si se aumentara la edad de jubilación legal, el mercado laboral se tendría que ajustar. Habría más empleos, porque las empresas no sacarían de sus filas a las mujeres u hombres que llegan a los 60 o 65 años, respectivamente. Tendrían necesariamente que adecuarse y generar espacios para las personas mayores.

A pesar que Chile tiene legalmente una de las edades para jubilarse más bajas del mundo, hoy más de un tercio de los adultos mayores sigue trabajando después de los 60 años. El 65% lo hace por necesidades económicas; el otro 35% lo hace porque le gusta su trabajo y/o quiere mantenerse activo. El punto es a qué tipo de trabajos están accediendo: normalmente como independientes o trabajos informales y con ingresos más bajos.


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¿Cómo promover el reingreso o retención laboral de las personas mayores en el mercado laboral? ¿Bajo qué condiciones es deseable que se mantengan trabajando?

Mejorar el mercado laboral para ellos implica necesariamente, tener mayor flexibilidad de horario y jornadas laborales que permitan que este grupo etario trabaje jornadas más cortas y/o menos días a la semana. Esta flexibilidad laboral es la que hace falta, otros países utilizan un valor mínimo por hora. También sería importante generar incentivos a nivel de oferta o demanda que motivara a empleadores a retener o contratar personas mayores y por otra parte, que fuera beneficioso para los que deciden seguir trabajando después de la edad legal. En este sentido, el Bono Mujer (que se ha propuesto para eliminar la brecha de género generada por la mayor expectativa de vida de las mujeres) o el bono Clase Media (que se ha propuesto para incentivar los años de cotización), serían incentivos que irían en la dirección correcta.

Adicionalmente, sería necesario promover un cambio cultural que valore el trabajo y la experiencia de los adultos mayores, generando mecanismos que promuevan el traspaso de capital humano acumulado hacia los más jóvenes. También sería deseable que existiera un incentivo a la capacitación de los adultos mayores que les permita actualizar sus habilidades especialmente en áreas tecnológicas, hoy el SENCE es sólo para trabajadores menores de 60 años.

Estas serían medidas que ayudarían a que este grupo tan relevante hoy y en el futuro, pueda seguir aportando a la sociedad y sus familias.

 

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