El síndrome Batsheba o cómo la soledad del poder corrompe Opinión

Explorando las razones del comportamiento antiético en ejecutivos de primera línea.


Raúl Berrios, PhD. Académico Departamento de Administración Facultad de Administración y Economía Universidad de Santiago de Chile.

 

 
 


Las posiciones directivas más altas en las organizaciones suelen ser lugares inhóspitos y solitarios. Ya en la década de los 50 se pensaba que la soledad como una de las principales consecuencias de asumir la cúspide organizacional.

Los directivos pronto descubren que sus nuevos roles poco tiene que ver con un alto despliegue técnico, como era en sus antiguos puestos. En cambio, gran parte de su tiempo ahora lo invierten influyendo y convenciendo a otros, volviendo sus relaciones interpersonal más instrumentales, y eliminando la función social de sus comunicaciones.

La soledad no sólo proviene de los nuevos roles, sino que también como consecuencia de verse a sí mismos como foco de ideales y expectativas de sus colaboradores. Las personas opinan continuamente de sus líderes y esperan de ellos que tomen las decisiones correctas y a tiempo aún en escenarios de alta incertidumbre. Asimismo, esperan que sus propias expectativas profesionales se satisfagan a través de su adecuada gestión. Los líderes y ejecutivos de primera línea son así también deshumanizados.

¿Qué consecuencias puede tener habitar en este ambiente solitario, cargado de expectativas y responsabilidades? Algunos autores han mencionado que una consecuencia indeseada de aquello podría ser que a medida que los líderes asumen posiciones de poder incremental la probabilidad de tener conductas anti-éticos aumenta. A esto Ludwig y Longenecker (1993), lo denominaron el Síndrome Batsheba.

En el antiguo testamento se cuenta la historia del rey David que se enamoró de la esposa de un soldado de su ejército – Urías -; abusando de su poder la trae a palacio y la embaraza. El rey David aterrado por las consecuencias y viendo que no podía ocultar el embarazo, envía a Urías donde arrecia la batalla, donde este finalmente muere, y David esposa a Batsheba. El hijo de ambos muere a los pocos días para desconsuelo de David.

La alusión a esta historia guarda relación con que personas en posiciones de poder en las organizaciones tienen más probabilidades de comportarse de forma anti- ética. De acuerdo a De-Vries (1999) esto ocurriría porque los líderes en posiciones de poder comienzan a perder conciencia de las consecuencias de sus actos. Esta falta de conciencia sucede porque tienen cada vez menos feedback social. En organizaciones muy jerárquicas y autoritarias nadie se atreve a decirle al gerente general que está equivocado, que su decisión puede ser incorrecta o simplemente que lo que hizo es inadecuado.

Es interesante notar que datos recientes sugieren que parte de las razones del fracaso de líderes de primera línea recientemente promovidos no se relacionan necesariamente con presiones de la competencia, sino que se asocia a bajos niveles de autoconciencia durante períodos muy exitosos.

Es difícil pensar que tras los recientes casos de colusión y fraude en Chile existan sólo individuos perversos y maquiavélicos. Es probable que ellos, como usted, llegan a casa y abrazan a sus hijos/as con el mismo amor que usted lo hace. En vez, el síndrome Batsheba nos invita a pensar que no tener quien les critique o les cuestione lleva a naturalizar comportamientos que a ojos de observador serian claramente incorrectos, dañando la fe pública y la confianza necesaria en una economía de libre mercado.

Producción RH Management.

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