Banner Ads Top

Mental toughness. Qué indica la evidencia respecto a cómo desarrollar resistencia al estrés. Opinión

Mental Toughness

Una de las mayores diferencias entre la teoría psicológica de hasta mediados del siglo XX y la actual es que hemos pasado de pensar en categorías estáticas y generales, como la inteligencia o la personalidad, a trabajar con relaciones de causa-efecto más específicas y que podemos controlar, facilitando el desarrollo de las capacidades. Uno de los conceptos que está resultando más útil en desarrollo profesional y ejecutivo es mental toughness (fortaleza mental, MT), que refiere a las capacidades y acciones que posibilitan una mayor resistencia al estrés y la adversidad.


Andrés Pucheu. Profesor Universidad de los Andes. Doctor en psicología, MBA. Autor de artículos y libros como “Coaching para la Eficacia Organizacional”; “Lo que cambia son las personas” y “Desarrollo y Eficacia Organizacional”.

 

 


Si bien el concepto de Mental Toughness (MT) se ha desarrollado en el campo de la psicología deportiva desde los años ochenta (Loehr, 1982), solo en los últimos años se ha empezado a utilizar de manera más extensiva en el mundo laboral. Los individuos con altos niveles de MT se aproximarían a los desafíos, la presión y la adversidad considerando que son oportunidades de desarrollo, lo que aumentaría su persistencia, eficacia y tolerancia a los factores que inducen una baja en el desempeño (Arthur et al., 2015; Mutz, Clough y Papageorgiou, 2017).

Existen varios modelos teóricos distintos acerca de los factores a la base de MT y es posible que las diferencias encontradas se asocien a que las exigencias varían en desafíos individuales versus grupales; inmediatos versus de largo plazo o el grado en que el estrés se debe a causas físicas, psicosociales, económicas o por el sufrimiento percibido en otros. Sin embargo, algunas recomendaciones que parecen ser efectivas son:

1. Establecer metas contrastables de corto plazo.
Las metas de corto plazo, en la medida que están asociadas a las de largo plazo, nos permiten tener una sensación de triunfo que satisface y energiza. Es clave que sean muy concretas (una venta, US$ 1.000, 50 likes…) para que podamos saber cómo nos va y, tan importante cómo eso, que podamos analizar lo ocurrido y aprender de los errores en los casos en que no logramos lo que buscamos. Adicionalmente y como señalan los modelos para aumentar la felicidad, en la medida que percibimos avance también mejorarán nuestras emociones.

2. Controlar los mensajes y frases “automáticas” que nos decimos a nosotros mismos.
Como señaló en su momento Albert Ellis y como está descrito en los trabajos de Lazarus y Folkman (1986) sobre estrategias de afrontamiento al estrés o el listado de mecanismos de defensa descrito por Anna Freud, las personas tendemos a reaccionar a las situaciones amenazantes tratando de evitarlas o de interpretarlas de una manera que no se afecte nuestra imagen de nosotros mismos. Lo que pasa con el estudiante que recibe una mala evaluación y reacciona culpando al profesor o sus padres. Bueno, es necesario escuchar esas frases que dicen “no puedes”, “te piden demasiado” o “no es justo que de nuevo yo tenga que terminar el informe…”, pero no para hacerles caso, sino que para observarlas como lo que son, frases que tendemos a repetir y luego poder preguntarnos si esas frases son toda la verdad y no hay otros puntos de vista u otras cosas que también deseemos. Al observar nuestros pensamientos podemos analizarlos, evitando que nos guíen automáticamente y recuperando nuestra posición de sujetos capaces de reflexionar, cambiar e innovar.

3. Controlar el cuerpo Los malos hábitos de sueño, postura, alimentación o ejercicio aumentan el estrés e inducen sensaciones de fatiga.
Por eso es que uno de los primeros consejos que recibe una persona estresada es haga ejercicio, primero gradualmente y después de una manera que le permita fortalecer los músculos, estirarse y mejorar la respiración, haciéndola más profunda. Junto al ejercicio están las recomendaciones por disminuir el consumo de alcohol y regular los hábitos de sueño.

4. Planifique.
La planificación fortalece el control y a través de esto disminuye la ansiedad. Esto incluye desde las listas de las cosas que tiene que hacer y que se pueden ir tarjando a medida que se cumplen hasta los ejercicios de visualización, en los cuales las personas imaginan, paso por paso, lo que deben hacer para completar una tarea o superar un obstáculo.

Esta recomendación está asociada a la definición de metas, pero la diferencia tiene que ver con el foco en el proceso, pensando en cómo va a moverse, responder o mantener la calma. Incluso si en un comienzo esto puede aumentar la ansiedad percibida, especialmente en personas muy estresadas, la práctica permite irse desensibilizando y preparar de antemano el manejo de dificultades.

Todas estas recomendaciones son relativamente sencillas y controlables por las personas, así que no parecen una novedad. Sin embargo, su uso combinado aumenta la persistencia y tolerancia a los estresores (Divine, 2014), potenciando a otros factores positivos, como las redes de apoyo, prácticas de cuidado organizacional o un carácter formado en base a buenas experiencias tempranas. En el peor de los casos y como uno puede comprobar en coaching e intervenciones para el desarrollo de equipos, aumentan el bienestar general y satisfacción de las personas.

Como señaló Drucker hace ya un par de décadas, para aprovechar las oportunidades de una economía de servicios, cada persona debe aprender a gestionarse a sí misma y ser su propio gerente de desarrollo, gestionando sus capacidades y su inserción en los equipos. La idea de Mental Toughness es una ayuda en esta tarea.

Referencias:
– Arthur, C., Fitzwater, J., Hardy, L., Beattie, S. y Bell, J. (2015). Development and validation of a military training mental toughness inventory. Military Psychology, 27, 232–241.
– Divine, M. (2014). Unbeatable mind. CreateSpace Independent Publishing Platform.
– Drucker, P. (2005). Gestionarse a si mismo. Harvard Business Review. Reimpresión R0501K-E.
– Lazarus, R.S. y Folkman, S. (1986) Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez Roca.
– Loehr, J. (1982).Mental toughness training for sports: Achieving athletic excellence. Plume.
– Mutz, J., Clough, P. y Papageorgiou, K. A. (2017). Do individual differences in emotion regulation mediate the relationship between mental toughness and symptoms of depression? Journal of Individual Differences, 38, 71–82.