Cambio tecnológico: ¿Cómo enfrentarlo? Opinión

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Las noticias acerca del cambio tecnológico y sus posibles efectos adversos en el mercado laboral han generado mucha expectación y han llenado las portadas de muchos periódicos, algunas con un tono más dramático y otras con uno más esperanzador. En cualquier caso, existe un cierto consenso de que la cuarta revolución industrial está aquí y su desarrollo va a implicar un cambio exponencial en nuestras vidas.


Por Goretti Cabaleiro, Académica Facultad de Economía y Negocios Universidad Alberto Hurtado.

 

 

 


Los datos son duros: un estudio de la Universidad de Oxford (2017) concluyó que el 57% de los empleos existentes hoy en día en Estados Unidos serán robotizados para el 2035. Otro estudio similar del Banco Mundial (2016) indica que un 57% de la fuerza laboral de los países pertenecientes a la Ocde corren el riesgo de ser automatizados. Según el informe de la Federación Internacional de Robótica (2016), para el año 2019 el número de robots industriales instalados en el mundo se incrementará a unos 2.6 millones de unidades, es decir, cerca de un millón de unidades más de las que había en 2015.



En este contexto y teniendo en mente las previsiones, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, planteó recientemente que “los empleos que se perdieron (y se perderán) no regresarán. Cada país en el mundo tiene que pensar cómo va a competir en la economía en el futuro“. Esta sugerencia implica una ardua tarea: pensar desde ya en qué vamos a hacer si las máquinas hacen nuestro trabajo, cómo lo vamos a enfrentar y cómo vamos a ser competitivos. Sin embargo, dada la pasividad de muchos gobiernos, esta tarea por parte del presidente del Banco Mundial parece más que necesaria.

Expertos de todo el mundo han planteado al menos cuatro escenarios para hacer frente a la automatización. El primero de ellos consistiría en repartir el trabajo existente reduciendo la jornada laboral para así poder dar empleo a un número mayor de personas. Suecia ha hecho el experimento de reducir la jornada laboral a 6 horas e incrementar el número de personas contratadas para ver cuáles son los efectos de esa medida en la población. Aunque los resultados no se pueden generalizar, esta propuesta ha reducido drásticamente el ausentismo laboral, ha mejorado la productividad y la salud del trabajador. El segundo escenario consistiría en asegurar una renta básica para las personas que se hayan quedado sin trabajo para que así puedan reciclarse y desarrollarse en el área que más les apasione. Se espera que esto tenga repercusiones positivas en la productividad y en la salud futura de la gente. Sin embargo, también suscita muchas dudas porque, además de ser una medida muy costosa, es difícil anticipar sus repercusiones en el mercado laboral. Finlandia ha sido el primer país en experimentar con la renta básica. El experimento todavía no ha finalizado y por tanto, carecemos de resultados. El tercer escenario consistiría en fijar impuestos a la automatización, es decir, que los empresarios que reemplacen a trabajadores por robots paguen los mismos impuestos que pagaban por el trabajador reemplazado. Con esta medida se pretende evitar una salida brusca hacia la automatización y retrasar su impacto para que la gente tenga un tiempo mayor de reciclaje y adaptación. Sin embargo, estos impuestos podrían tener un efecto negativo sobre la competitividad e innovación en los países. Además, bajo este escenario, todos los países debiesen adoptar normativas fiscales unificadas para evitar fugas masivas de empresas a países donde no se grave la automatización. Finalmente, el último de los escenarios considerados consistiría en abandonar a la gente a su suerte y dejar que las fuerzas del mercado hagan el ajuste necesario cuando llegue su momento. Este escenario, aunque parezca el más barato por no aplicar ninguna medida, es considerado por muchos autores como el más costoso en términos de empobrecimiento de la población, de revueltas sociales y por las consecuencias que el estrés tendrá en la salud de la fuerza laboral obsoleta.

Ardua tarea la que nos plantea el presidente del Banco Mundial. No tenemos que definir una estrategia inmediata, pero al menos deberíamos comenzar un debate a nivel Estado. ¿Cómo vamos a enfrentar esta revolución? ¿Cómo pretendemos competir? Enfrentamos un gran desafío, ninguno de los escenarios es óptimo y la solución aparentemente no es sencilla.

Producción RH Management
Publicado en la edición 112 de la revista RH Management, año 2017.




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