Lo bueno, lo malo y lo feo de la nueva ley laboral Entrevista

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Una mirada de Andrés saavedra, presidente nacional del sindicato de la Universidad San Sebastián.

Conversamos con Andrés Saavedra Arias, presidente nacional del Sindicato de la Universidad San Sebastián. El sindicato nace en la ciudad de Puerto Montt el 6 de Abril del 2006. Tiene una participación de 250 trabajadores y trabajadoras. Representan a administrativos y docentes, y solo existe uno solo.



Si nos comparamos con la Ocde nuestro sindicalismo es débil y de baja participación. ¿Cómo entiendes las relaciones sindicales en el Chile actual?

– En general hace unos 10 años la sindicalización en nuestro país está bajo los parámetros de la Ocde. Actualmente, y después de la reforma laboral, la sindicalización se equiparará al porcentaje de los países desarrollados. Hoy existe una convergencia de alrededor del 17% de tasa de sindicalización entre Chile y Ocde. Lo interesante en este caso no es sólo comparar porcentajes, si no la capacidad que tienen los sindicatos y la sociedad en general de generar beneficios económicos y sociales en los puestos de trabajo. Así se llega a una mayor cantidad de personas que trabajan sin crear diferencias dentro de una misma empresa o institución por un trabajador que en un mismo cargo, y función, tengan diferentes remuneraciones y beneficios, que es lo que en nuestro país ocurre.

En este contexto, qué opinas de la reforma laboral vigente. ¿Le harías cambios? ¿La mejorarías?

– Tuve la fortuna de tratar de aportar en la discusión de la reforma laboral por intermedio de varios congresistas, lo cual nos permitió ver cómo se generan y discuten estos temas. Lamentó eso sí que las discusiones estaban muy rígidas y pauteadas por grupos de interés, sin posibilidad de que existieran incorporaciones de nuevas ideas en el sentido de implementar la reforma. Desde mi punto de vista la reforma laboral, que debió llamarse reforma sindical, apuntaba a tratar de corregir los números de sindicalización en Chile impulsando por ley la mayor participación de trabajadores en sindicatos y con esto estar dentro de las cifras de la Ocde.

Un ejemplo claro de la “obligación” de ingresar para un trabajador al sindicato es la obtención de beneficios, los que sólo se podrán obtener dentro de estos (ya que tienen la capacidad de negociar frente al empleador). Fuera de éste, después de la eliminación de las mesas negociadoras, sólo queda la negociación individual, que siempre es muy débil a la hora de buscar beneficios económicos (la relación y diferencia de poder no es proporcional). Así quedar fuera de un sindicato, y al menos así se entiende de la ley ,tendrás pocas posibilidades de obtener beneficios, salvo la extensión de beneficios que puede hacer una empresa con acuerdo del sindicato.

¿Y lo bueno y lo malo de la reforma?

– Respecto al aumento de sindicalización en Chile. Lo Bueno: Si se entiende que existirán más trabajadores que tendrán los mismos beneficios dentro de su trabajo, frente a igual cargo e igual función, es un avance, ya que se elimina la odiosa discriminación que muchos empleadores han logrado hacer durante décadas en esta materia y que genera un mal clima laboral dentro de una institución, por lo que no se entiende que siempre buscaran este tipo de relación. Explico, actualmente aún existe en nuestro país la extraña situación que un trabajador por estar en un sindicato y participar de una negociación tenga: su sueldo más beneficios, un trabajador dentro de un grupo o mesa negociadora tiene su sueldo más beneficios, y un trabajador que negocia solo obtiene su sueldo más equis o ningún beneficio. Esto ha producido una diferencia que sólo ha dañado las relaciones internas de los trabajadores, mella la confianza en las instituciones y crecen sentimientos de poco apego al trabajo que realiza (un trato injusto, produce situaciones no controlables en el tiempo). Además, nos hace perder competitividad con otros países y pérdida de talentos.

Lo Malo: Si sólo se obliga a trabajadores por ley a entrar a un sindicato con el único objeto de obtener más beneficios, fue una mala idea. Nuestra constitución y muchos tratados internacionales, por ejemplo el artículo. 27 de la convención de Viena indica que la sindicalización y asociación son derechos humanos, y están juntos a una expresión de autonomía y libertad de poder o no sindicalizarse. La nueva ley obliga al trabajador a hacerlo ya que si no es poco probable que obtenga los beneficios de una negociación, salvo por extensión de beneficios pactada entre un sindicato y empresa. Pero una pregunta: ¿qué pasa si un trabajador no desea sindicalizarse? Solo por que tiene esa libertad de hacerlo, se han eliminado otras formas de negociar (como los grupos negociadores) . Esto es tan cuestionable y dañino como a amedrentar a los trabajadores para que no se sindicalicen. Además, un sindicato es más que solo buscar beneficios dentro de una negociación colectiva y necesitas personas que sean libres, espontánea y soberanos al tomar su decisión de incorporación.

Así construyes un sindicalismo moderno que apunte a propiciar las mejores expectativas de desarrollo laboral, profesional, social y ambiental para los trabajadores. También se debe incentivar el uso de programas tecnológicamente actualizados de capacitación y formación. Dar énfasis a los valores de confianza y pertenencia a un sindicato e influir en una mayor calidad y eficiencia en el desempeño de nuestras obligaciones laborales, es clave. Así se logran mejores condiciones contractuales para asegurar la calidad de vida familiar, social y ambiental, teniendo siempre como base la unidad sindical y el éxito de la institución donde se trabaja.

¿Qué modificarías?

– A: dejaría que hubieran más alternativas de negociación para un trabajador, no solo sindicato. B: modificaría la ley que entrega información del personal que existe en una institución, si tienen beneficios o no. Así un sindicato podría tener transparencia en lo que ocurre dentro del rango de su competencia. Hoy ocurre que un sindicato detecta información de entrega de beneficios a personas que no es tan sindicalizadas y debe iniciar un proceso de denuncia de practica antisindical según corresponda para obtener dicha información, ya que la propia ley dice que a extensión de beneficios se debe pagar el 75% de cuota sindical al sindicato por la persona que se beneficia.

Este ejemplo de cosas que ocurren menoscaba la confianza entre sindicato y empresa o institución, porque se interpreta como algo hecho a escondida y no se cumple con la ley, pero para este cumplimiento los sindicatos deben andar buscando “información” en vez de que sea transparente. Es un desgaste inútil pudiendo ser distinto.

¿Qué recomendación harías a gerentes generales de empresas nacionales en materia de la gestión de las relaciones sindicales?

– Generar confianza basada en la verdad. Promover una transparencia en los procesos que producen beneficios y mejoras económicas. Es importante cambiar la visión de antagonismo, entre estas instituciones, por otra donde se reconozcan que ambas son un aliado del éxito y que se benefician mutuamente, y que, además, tienen roles distintos que deben respetar y fortalecerse.

Capacitar a los trabajadores y jefaturas en materias de sindicalización. Deben generar un lazo de pertenencia y búsqueda de beneficios mutuos en la medida que las personas sientan que en la institución en que trabajan existe vocación por el trabajo bien hecho. Justicia en los tratos y orgullo por construir juntos un proyecto común donde existan sindicatos modernos y empresas responsables socialmente.

¿Y qué le sugerirías a los actuales dirigentes sindicales?

– No puedo sugerir a colegas dirigentes qué hacer. Existe libertad en nuestro país de desarrollar la actividad sindical como estimen conveniente. Pero puedo comentar lo que nosotros hemos hecho.

Una de las primeras situaciones que hemos realizado es hacer diagnósticos de los problemas que aquejan a nuestros colegas y representamos un variado grupo de personas, en lo profesional y en sus intereses. Desarrollamos un plan de trabajo a corto mediano y largo plazo que nos permita avanzar lo más eficientemente posible en conquistar mejoras en todo los aspectos. También desarrollamos beneficios para nuestros asociados y junto con ello sientan orgullo y confianza de pertenecer a un sindicato, y al mismo tiempo a la institución donde trabajamos.

Dejamos fuera las posturas políticas e ideológicas a la hora de negociar y desarrollar nuestro trabajo, ya que el principal objetivo del sindicato es la mejora de nuestros asociados. Nos centramos en representar sindicalmente lo que nuestros asociados nos dicen. Esto no significa que no somos seres políticos, pero creemos que la política debe desarrollarse dentro de la espera política, hemos dado ideas y participamos de nuestra democracia a diferentes sectores políticos cuando nos consultan o creemos que necesitamos darlas. Pero no mezclamos estas nobles tareas. Hemos desarrollado una política de trato de respeto mutuo entre todos. Generamos y buscamos construir confianza y esperamos el mismo trato. Somos muy firmes y muy aplicados en la fiscalización de situaciones injustas y al mismo tiempo reconocemos cuando las cosas se hacen muy bien.

¿Cómo visualizas el futuro de nuestras relaciones sindicales?

– Soy un optimista. Las relaciones sindicales deben ir a un desarrollo en común con las políticas que cada empresa desarrollen; y aún cuando pueden existir muchas ideas brillantes de uno u otro sector, se debe entender que una sola parte, trabajando sola no dará el mejor de los resultados. Creo que todos debemos hacernos unas preguntas: ¿En que sociedad deseamos vivir? ¿Qué sociedad pretendemos dejar cuando las nuevas generaciones nos reemplacen? Y por último, ¿de qué nos sentiremos orgullosos cuando ya no estemos trabajando? Opino que debemos ser más inteligentes de lo que hemos sido hasta ahora, se lo debemos a nuestros hijos y trabajadores.

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