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Un largo viaje por el desierto Opinión

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Mahatma Gandhi definió claramente la necesaria deconstrucción: Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inconmensurablemente superior al hombre… Si la no violencia es la ley de nuestro ser, el futuro está con las mujeres.


Captura de pantalla 2018-03-08 a la(s) 18.31.06Por Eduardo Escalante Gómez Investigador en Universidad Juan Agustín Maza y Fundación Universitas (Mendoza, Argentina).

 

 

 


¿Cuál es el origen y el propósito del Día Internacional de la Mujer?

Hoy más que nunca, la construcción simbólica de las mujeres ha logrado un profundo impacto en los distintos países. Con el tiempo, se fue constituyendo como una plataforma de igualdad y con un claro significado simbólico, una manera de narrar la historia, el desarrollo de la identidad frente a las formas hegemónicas establecidas por el poder vigente.



Es el cumpleaños de una plataforma para instalar la igualdad de género, en medio de telones de fondo de grandes brechas estructurales que enfrentan las mujeres en todo el mundo. Y como ayer, cuando junto a los hombres se defendieron ante la ausencia de derechos humanos fundamentales, hoy sigue vigente la defensa y solidaridad con la mujer, sin perder de vista al enemigo fundamental: cierta raza de hombres que se sienten dueños de la potestad de discriminar. Es decir, el contenido íntimo de la causa y la comprensión de la raíz estructural que genera la discriminación. De ningún modo se podrían rechazar los valores feministas que se encarnan en el Día Internacional de la Mujer, ni esperar para para corregir los códigos sociales profundamente arraigados que producen disparidades de género. También se requeriría comprender la magnitud simbólica del enmascaramiento de las opresiones estructurales de las mujeres, y en acto de solidaridad, asumir lo que también afecta a los hombres. Seguramente, este año será un día para evaluar como formas hegemónicas de ver y narrar el activismo y las ganancias feministas a través de diferentes fronteras, lo que hace posible la solidaridad de género.

En escenarios globales, operando bajo construcciones occidentales de roles de género, la marginalidad y la opresión están parcialmente ocultas, y el feminismo empieza a deconstruirlas, detectando los límites institucionales bajo los cuales operan. Esencialmente, se toma un pedazo del pastel y se entiende lo que significa ser parte de él, entendiendo que el pastel mismo, por defecto, es patriarcalmente hegemónico.

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Trabajadoras de la empresa Cotton en la huelga de 1908. Créditos a revistac2.

Se han hecho visibles los mecanismos mediante los cuales las estructuras sedentarias de los poderes políticos, en particular, las fuerzas neoliberales, obstruyen aún más las políticas avanzadas que permiten la diversidad de género. En efecto, a medida que las mujeres entran en espacios de igualdad, lo hacen a lo largo de divisiones jerárquicas que hacen retroceder estas pluralidades en evolución, propagando lo que es ganancia realmente ideológica versus progreso feminista sostenible.

El Día Internacional de la Mujer constituye una variedad de rituales como agencia para la justicia de género. Entendiendo que lo que sostiene los lazos internacionales entre pueblos diversos no son innatos sino construidos, lo mismo a nivel local. Desde el comienzo, este día ha expuesto lo que significan los límites patriarcales alrededor de lo que presume implicaciones profundas en un movimiento de mujeres que es local y al mismo tiempo global. Además de subrayar el conservadurismo decidido a preservar la ventaja patriarcal para lograr un efecto sustitutivo en las vidas de las mujeres, la históricamente asentada y la migrante que se la sumerge en la red patriarcal más descarnada. En algunos países, a pesar de una mayor igualdad de género, en asuntos de Estado y Nación, los poderes de gobierno han mantenido sus poderes hegemónicos. La rigidez de la masculinidad prevalece y la diversidad no se traduce en igualdad.

Las formas de las construcciones occidentales de la igualdad pueden sesgar las ideas para una mejor manera de navegar por el mundo de las diversas injusticias de género y derechos humanos. La generación de círculos insulares de privilegio intelectual es peligrosa. Hoy la agenda intelectual y activista requiere una alta sensibilidad a las distintas opresiones, por ejemplo, de las migrantes, de los grupos indígenas, lo que significa un itinerario culturalmente informado que invite a las voces en los márgenes versus quienes resuelven el margen desde el centro.