¿Están las empresas preparadas para enfrentar el acoso sexual? Prácticas

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A partir de hoy ponemos a disposición de nuestra comunidad una serie de reportajes sobre gestión de personas publicados en Estados Unidos. Esta información periodística no solo será una traducción si no que también tendrán aportes y miradas locales. Este contenido es fruto de la alianza entre RHM y SHRM Forum Chile.


ACOSO SEXUAL

En el último año mujeres de distintas partes del mundo se han atrevido a delatar a hombres que acosaron de ellas sexualmente, sobre todo en el trabajo. Pero, qué tan preparadas están las empresas para enfrentar el acoso sexual. Tras el escándalo público del productor norteamericano Harvey Weinstein, ciertas organizaciones de Estados Unidos han decidido implementar estrategias que pretenden prevenir el acoso que si bien, no logran solucionar el problema del todo, se vuelven un ejemplo para Chile, que actúa una vez que ocurran los hechos, y no con medidas preventivas.

Francisca Sánchez Ibarra, es una joven chilena de 26 años y futura madre. Es ingeniera civil industrial y trabajó durante un año en una empresa que prefiere no mencionar. Ella fue víctima de acoso y tras varias humillaciones decidió hacer las denuncias a la Inspección del Trabajo por malos tratos: “Tenía correos de respaldo, pero el proceso fue lento y entonces después de meses renuncié. Volví a pedir ayuda la Inspección, cuando supe que estaba embarazada. Me dijeron que ya había perdido mi fuero al momento de renunciar, aunque existían las pruebas. Lamentablemente, cuando le comuniqué a mi ex jefa mi decisión, borraron mi correo y ya no tenía las pruebas para demostrar que había sufrido acoso”.

En Chile el año 2014, la Dirección del Trabajo informó que ya del año 2010 a esa fecha, recibieron casi 10.000 denuncias de acoso laboral. A pesar de que sea una cifra concreta, no existe claridad de cuántas personas son realmente víctimas de esta situación pues no todos se atreven a denunciar.

Según la abogada Mailén Parodi de Corporación Humanas, Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género, “antes las personas tenían normalizadas ciertas conductas que actualmente, son identificadas como acoso. Pero aún existen casos desconocidos”.

Si bien el caso de Francisca representa solo una parte de esa cifra desconocida de mujeres chilenas y del mundo que han sufrido acoso, desde que Harvey Weinstein fue acusado por más de cien mujeres de Hollywood, ha surgido en el mundo entero una mayor conciencia sobre el acoso sexual y laboral que a la vez, originó al movimiento #metoo.

Este movimiento ha demostrado un cambio de paradigma. A pesar de que denunciar es delicado, complejo y expone mucho a las víctimas, tras el anuncio de la actriz, el hashtag #metoo obtuvo uno coma siete millones de tweets provenientes de ochenta y cinco países.

Gracias a esta concientización, en Estados Unidos, se está analizando cómo prevenir el acoso laboral desde las organizaciones y el gobierno. En Washington, por ejemplo, el Congreso están recibiendo programas basados en medidas preventivas que van dirigidos desde el trabajador más novato hasta el jefe con más alto cargo. A su vez los congresistas están proponiendo leyes ambiciosas en contra del acoso laboral. Mientras que en Wall Street y Sillicon Valley, las medidas son más preventivas: se están realizando estudios para evaluar la situación actual de las organizaciones y movimientos femeninos están demandando cambios fundamentales, que incluyen el acceso a la mujer a cargos más altos dentro de las organizaciones.


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Sin embargo, según la The Society for Human Resource Management (SHRM), ha habido un aumento en la cantidad de denuncias de acoso. Para ellos, la causa se debe a que las instituciones destinadas a combatir el acoso están quebradas: leyes insuficientes que fallan en proteger a la mujer, políticas corporativas que crean un ambiente que silencia a las mujeres en caso de ser abusadas: “la realidad es que este problema es sistémico y por lo tanto tenemos que dirigirlo a nivel sistemático”, explica Rory, Gerberg, asesor americano de compañías tecnológicas.

Para la abogada Parodi, uno tendría que mejorar los procesos de investigación: “Tendría que ir más bien en una concientización que permita a la gente pueda identificar el acoso, además métodos de denuncia efectivos que aseguren la confidencialidad y que hayan procedimientos de investigación que sean efectivos”.

Además, explica que uno de los problemas radica en que “la ley actúa bajo el principio de lo que pasó, más que con medidas preventivas, que es lo que nosotros siempre hemos postulado cuando asesoramos a otras organizaciones. Las distintas formas de violencia contra la mujer, una de las mejores formas de enfrentarla es antes de que ocurran los hechos”.

En Estados Unidos, una de sus estrategias preventivas consiste en tutoriales, sin embargo se observó que eran insuficientes: “los programas más efectivos son más caros, requieren grupos pequeños, realizar una profunda mirada a la cultura organizacional y un seguimiento contínuo. Pero incluso aquellos que desarrollan programas de estas características no obtienen una solución definitiva. Personas como Harvey Weinstein no hubiesen logrado dejar de acosar simplemente yendo a clases para ver estos tutoriales”, explica Stephen Paskoff, uno de los tutores estadounidenses especialistas prevenir el acoso laboral y que asesoró a Coca- Cola.



La directora del departamento de psicología organizacional de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibañez, Mariana Bargsted, quien tiene un doctorado en comportamiento social y organizacional, explica que para reducir el acoso, es necesario que exista un cambio en la cultura organizacional, que promueva prácticas en las que no exista diferencia entre un hombre y una mujer, en la que ambos puedan aspirar a crecer profesionalmente:

“Lo primero que debe haber son intervenciones sistémicas, estructurales que apunten a resolver que cambien cómo nos vemos hombres y mujeres. Esto se ejemplifica con ciertos dispositivos físicos que van creando desigualdades y la cosificación. Como los uniformes por ejemplo, que parecen inocuos pero no lo son y lo segundo, es el grado de igualdad que podamos tener dentro de una organización. Esta ha sido una de las últimas medidas que se han tomado algunas empresas de Estados Unidos, donde se están promoviendo que mujeres asuman cargos más altos, ya sea en la gerencia, dirección u otros”.

Además, agrega, que para eso es necesario modificar las políticas de las organizaciones: “Por un lado, es necesario que haya una red dentro de la organización que apoye a las mujeres. Quizá sería bueno averiguar cómo se sentiría cómoda una persona que ha sufrido acoso sexual. Y por otro, que sea un tema que se discuta entre hombres y mujeres”.

La abogada Mailén Parodi, cuenta que su impresión es que “las empresas se están preocupando un poco más por este tema, porque también afecta al rendimiento de los trabajadores. Esto permite que se entienda que el acoso laboral puede ser visto desde distintos ámbitos pues perjudica incluso a la misma empresa”.

Esta mirada coincide con cambios que están experimentando grandes corporaciones norteamericanas: “El acoso no solo es considerado como un delito, sino que también pone en riesgo la reputación y los negocios de las empresas. Los ejecutivos norteamericanos están comenzando a mirar el acoso laboral del mismo modo en que ven otros riesgos que podría sufrir la organización, afirma Kaye Foster- Cheek, encargado de los recursos humanos de Johnson & Johnson y miembro de tres juntas.


Artículo original SHRM: #MeToo Called for an Overhaul. Are Workplaces Really Changing?