domingo, septiembre 27, 2020

Me despidieron, ¡qué injusticia!

Una visión centrada en nosotros mismos, donde las emociones entorpecen el autoconocimiento, no nos permite entender las razones del despido.

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Miguel Antonio Figueroa, Ingeniero Comercial, MBA Universidad Ramón Llull, España – Manhattan College USA. Director de Personas Universidad de los Andes y Coach Ejecutivo certificado PUC.

Me toca entrevistar con frecuencia jóvenes que están buscando trabajo y que no consiguen pasar a la terna final. Algunos dicen «soy infinitamente mejor que los otros candidatos…». Por otro lado, leía una columna de una profesional que reclamaba por la injusticia de los empresarios y los despidos. En fin, pareciera que los demás son culpables de nuestros vaivenes profesionales. Quiero comentar algunos errores en los cuales puedes caer al momento del despido y algunas recomendaciones para las jefaturas:

1. Considerar que la organización me debe algo…
La empresa no te debe nada. ¿Has trabajado?, ¿te han pagado?, ¿si?, pues la deuda está saldada. Siempre creemos que hemos dado más de lo que debíamos a la organización y que por lo tanto nos deben algo. ¿Quién te debe algo? La organización en genérico, no. ¿Una persona en particular?, puede ser. Si te has preocupado de trabajar bien porque quieres hacerlo bien, no porque te mira el jefe, sabrás que nadie te debe nada y más bien, tendrás la certeza de haber ganado algo para ti mismo. Olvídate de trabajar para la galería. Otra cosa, la organización no es tu familia. Nos encanta ver a la empresa como una familia y no lo es. Una familia no te despide, te quiere, te ama, tal cual eres. Una organización no.

2. Mi despido es injusto…
Podría darse una injusticia en un despido, es decir que el jefe se levantó de mal genio ese día, se ensañó contigo, y decidió despedirte siendo que eres un buen empleado. Podría pasar, pero dudo que sea lo general. En mi experiencia profesional jamás me ha tocado ver que se despida a una persona sin que hubiera razones justificadas para ello. El problema es que en nuestra legislación no se puede despedir por mal desempeño, por no lograr tus metas, por no ser proactivo, responsable, exigente contigo mismo, etc. Hace algunas semanas leíamos en la prensa de que más del 90% de los fallos de los tribunales son a favor del trabajador frente a la causal invocada de “necesidades de la empresa”. En este afán de protección del trabajador no podemos despedir a alguien por su mal desempeño o por flojo.

3. No aprender del despido…
Si te han despedido, tienes una oportunidad para mejorar, para reflexionar y pedir ayuda, para invertir en estudios y en un buen coaching que te ayude a ver las razones de tu despido. No hay nadie a quien se le pregunte en la entrevista de trabajo por las razones de su despido anterior, que diga “me despidieron por mi mal carácter”, “porque llegaba tarde o no cumplía”, “me despidieron porque sacaba la vuelta”, etc. Los sentimientos, las emociones, el enojo y la sensación de injusticia nos nublan la vista, y se ocultan a nuestra mirada los puntos de mejora.

Tres recomendaciones a los jefes o aquellos que deben despedir.

Recomendación 1: tienes al frente a una persona, por lo tanto, máximo respeto, en las formas y en el trato. No lo despidas en público (lo he visto). No es el momento para restregarle todo el feedback que no le hiciste en sus evaluaciones de desempeño. Solo calla y has lo que tengas que hacer, y por favor, no mientas ni te excuses por estar despidiendo a la persona.

Recomendación 2: pregúntate por enésima ó por primera vez, si hiciste todo lo que estaba en tus manos para apoyar a ese empleado, si hiciste todo lo posible por ayudarle en su desarrollo y si le hablaste con claridad respecto de lo que tenía que mejorar.

Recomendación 3: no dejes de despedir a quien no quiere sacar la empresa adelante, a aquel que sabes que hace daño al resto. No permitas eso en tu organización.

Recomendación 4: aunque estés despidiendo, confía en la persona. Salvo que sea estrictamente necesario, no desactives accesos al computador, no pongas una persona para que vigile “qué se lleva”, etc.

De más está decir de lo difícil que es el momento, pero no dejes que este sinsabor te haga peor persona. Ánimo y a mejorar.

Producción RH Management.

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