miércoles, julio 15, 2020

Cuerpo y liderazgo en la organización

La dimensión corporal está dejando atrás una mirada ingenua y miope que le atribuía una cierta invisibilidad en la organización. El cuerpo del líder quizá expresa con más nitidez la imagen de la utopía organizativa. PUBLICADO EN RHM 52, OCTUBRE 2011.

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A pesar de ser un tema “no nuevo”, el fenómeno del liderazgo tiene cada vez más vigencia dentro del mundo de la gestión RH. Quizá ninguna otra experiencia concentra más aspectos estratégicos y de sentido, a la hora de buscar situaciones que generen impacto dentro de la organización. Es que los efectos estudiados son múltiples, y sumados a los que aún son un misterio, convierten la experiencia del líder en un tema relevante al momento de pensar en la organización que queremos. A propósito del misterio, quisimos indagar en una faceta poco abordada, que guarda relación con la corporeidad y el liderazgo; con el cuerpo del líder en la empresa.

Rodrigo Pacheco (Roco), es director del programa avanzado de coaching cuerpo y movimiento de The Newfield Network. Desde su experiencia en el tema, que data de los años 90’, visualiza un cambio en “el sentido” y “propósitos” del trabajo corporal en las organizaciones, tanto en Chile, como en otros países donde ha trabajado. En un comienzo, señala, era algo «muy raro», que servía para distender el ambiente y que pedían los empresarios más audaces y originales, no durando más de 20 minutos dentro de jornadas de capacitación institucional. Luego se empezó a decir que era importante desarrollar el lenguaje corporal en la comunicación, y las sesiones podían durar una a dos horas. “El gran salto se da con el tema de la aventura, los outdoors y el desarrollo experiencial de los equipos de trabajo; la intervención ya era de un día completo”. El otro hito es la llegada del libro «la inteligencia emocional» de Goleman, que hace aparecer “un interés más genuino por el enfoque corporal”.

Efectivamente, la relación existente entre emociones y corporeidad es significativo y estrecho. El cuerpo se transforma en la expresión de las emociones. Por eso le preguntamos a las gerencias RH por el fenómeno que ocurre con la generación de estados de ánimo desde el líder hacia sus equipos de trabajo y qué tipo de intervención realizan, desde lo no verbal (intervenciones paralingüísticas) para mejorar esa relación.

Patricio Baronti, gerente RH del Hospital Clínico de la U. de Chile, le atribuye “la máxima relevancia” al tema. Indica que hace años trabajan un modelo de liderazgo transformacional, cosa que los obliga como equipo directivo a dar consistencias en lo que hacen y buscan. “Así visto, nos involucramos en programas de liderazgo ejecutivo que tuviesen foco en el paralenguaje y en los momentos de entrega de instrucciones, reconocimiento y retroalimentación”. También trabajaron cuerpo y liderazgo a partir de feedback entregado por expertos que evalúan filmaciones diagnósticas, con programas que ven el uso de la respiración, hasta la utilización del espacio interpersonal y el contacto físico.

Oscar Portillo, gerente RH de Coopeuch, reconoce que “el estado anímico del líder impacta fuertemente a su equipo” y señala que están implementando un programa de liderazgo que aborda este tema desde “entender que los equipos de trabajo son redes de conversaciones de contextos, posibilidades, compromisos y decisiones para obtener resultados”. Además, trabajan un programa de coaching con sus líderes comerciales que “implica trabajar al líder en su integralidad”.

Christian Gilchrist, gerente RH de Alsacia, opina parecido respecto al estado anímico del líder, sobre todo desde el punto de vista de su impacto en la creación de clima organizacional y la definición del “tono conductual” de la organización y de sus trabajadores. “Ahora bien, una disonancia discursiva entre el decir y el hacer desde el líder a los equipos, lleva consigo un quiebre en la credibilidad de los trabajadores con su organización”.

Para Carmen Parraguez, coach corporal y consultora de empresas, los líderes se constituyen en verdaderos «símbolos vivos» del concepto estratégico que define cada organización. Por lo tanto, deben ser una proyección coherente que simboliza esa definición estratégica. En su trabajo, la especialista realiza primero un «diagnóstico corporal integral» del líder que define: el tipo corporal (la contextura general y la relación dinámica de su morfología, dimensión de los diferentes segmentos corporales, estructura ósea y anatomía muscular); el tipo postural (el análisis general de sus centros de gravedad o «motores corporales») y por último, el tipo de movimiento prevalente (disposición a generar  patrones dinámicos y repetitivos de movimientos en su desplazamiento espacial). Una vez hecho el diagnóstico, interviene desde una metodología que integra varios enfoques.

Lucía Opazo, gerente RH de 3M, plantea que el gran desafío está en entender y desarrollar aquella parte de las habilidades que son intangibles, y por tanto, mucho más difíciles de desarrollar. “Al escoger un nuevo líder siempre nos preocupamos de evaluar esa parte, pues la credibilidad, la cercanía y la motivación que logrará en sus colaboradores está íntimamente ligada a estas destrezas intangibles”. Para apoyar a sus líderes en el proceso, en 3M les ofrecen coaching individual, mentoring y feedback constante, además de dinámicas grupales para resolución de conflictos en sus grupos. Según Roco el fenómeno del liderazgo y sobre todo su puesta en escena, que finalmente define el impacto de influir en otros, es a través de la presencia corporal. El experto de Newfield cita una frase que le parece decidora: «el cuerpo es lo visible de lo invisible».

Pensamientos, visiones, valores, emociones, inquietudes, sensaciones se proyectan desde algún origen biológico, son un tipo de fuerza que remueve todos nuestros sistemas corporales. “Lo notable es que cuando se mantienen en el tiempo, comienzan a esculpir nuestro cuerpo, a definir la presencia corporal y a especificar lo que es posible hacer o no”. Lo interesante, es que todos los ámbitos invisibles, pasan por lo visible -el cuerpo- y definen el fenómeno del liderazgo.

Paula Molina tiene 20 años de experiencia como terapeuta corporal y es fundadora del IWRCH (Instituto Wilhelm Reich de Chile). Desde su experiencia de trabajo asegura que persona, líder y corporalidad nos hablan de un todo. “Intervenir desde lo corporal es simplemente mirar y considerar a las personas como el todo que son. Hoy se ha visto la necesidad de intervenir desde el cuerpo porque nos dimos cuenta que nos devuelve la percepción de ese todo que somos; nos abre los sentidos, vemos, escuchamos y percibimos quiénes somos realmente y cuál es el contexto en que estamos viviendo”. Eso implica, según la experta, desde lo que sentimos en el aspecto sensorial y emocional, con las consecuentes reacciones; hasta los síntomas, malestares o enfermedades que nos hablan de las presiones a las que nos sometemos constantemente. Para la terapeuta corporal del IWRCH, el liderazgo ejercido sólo desde una parte de lo que somos, por ejemplo, desde nuestra “cabeza” (ideas, la imagen de lo que creemos que somos o de lo que deberíamos ser), genera división interna, desconexión y visión parcial de la realidad. “El peligro es desconectarnos del todo que somos y del rol de líderes en cuanto poseedores de una visión de conjunto, que es amplia e inclusiva. El peligro es no estar conscientes denuestra desconexión y dejarnos llevar por un vínculo más virtual que real”.

Carmen Parraguez, cree que sin duda, la coherencia del líder es el principal capital de credibilidad, impacto e influencia que tiene en su organización. “Es en este gran capital del líder donde el cuerpo constituye una dimensión crucial de trabajo porque hace concreto, palpable y por tanto real, algo que sin esta dimensión constituiría únicamente un acto declarativo en el plano de lo abstracto y simbólico. Dicho de otro modo, la dimensión corporal sintetiza la coherencia general del líder, ya que sostiene en ella los aspectos linguísticos y emocionales, desde un «ser y hacer» que se visibiliza al colectivo desde lo «evidente» (plano inconsciente de la transparencia)”.

Consultados en clave corporal sobre el tipo de cuerpo “deseado” por la organización para su líder, no todos los gerentes RH son capaces de “sintonizar” con el tipo de respuesta técnica que se esperaba. Sin embargo, casi todos coinciden en hablar de una formación integral como aproximación y en la utilización de tecnologías de coaching para alcanzar dicho objetivo. Patricio Baronti avanza un poco en definir el cuerpo del líder: “debe tener la capacidad de ser flexible corporalmente, no rígido, expresar soltura corporal, particularmente en su rostro. Debe ser capaz de manejar diversos tonos verbales, énfasis, pausas y ritmos, e idealmente manejar su cuerpo para alcanzar diversos niveles de simetría: generar confianza y autoridad, etc. Debe mirar a los ojos, tanto cuando habla, como cuando escucha; ser capaz de confirmar con su postura y tono muscular que está siendo empático. Debe saber manejar diversos espacios – distancias – corporales”, finaliza.

Enfoques críticos: Empresarios de sí

María Inés Landa es investigadora de Universidad Autónoma de Barcelona en estudios culturales y sociales sobre el cuerpo; critical management studies; estudios sobre la gubernamentalidad desde una perspectiva anglofoucaultiana. Landa fue contactada por RH Management a propósito de un trabajo crítico sobre cuerpo y management, que realizó junto a Leonardo Marengo: “Perfomances empresariales: el cuerpo de un líder”.

La investigadora indica que las transformaciones en el orden del trabajo actual redefinieron el “repertorio de aptitudes y competencias” exigidas. “Uno de los rasgos de dicha transición radica en que progresivamente asume protagonismo un nuevo modelo de trabajador al cual se le exige la incorporación integral de sus competencias corpóreo-subjetivas.

Así, el cuerpo trabajo se configura en una performance virtuosa, a la cual se le demanda una implicación que trasciende ampliamente la mera prestación maquínica de actividad física característica del estereotipo fordista”. Dicha implicación –para la académica-, se sustenta en el nuevo discurso del management en articulación con otros registros como la filosofía, la religión, la psicología, el deporte o el new age que otorgan centralidad a la dimensión corporal y las habilidades de (auto) gestión emocional del sujeto. De este modo ahora es el sujeto el que gestiona su vida con los mismos parámetros que se aplican a la conducción de una empresa. “El imperativo del empresario de sí mismo -un agente autoproducido, emprendedor, creativo y afectivamente comprometido con la empresa-“ acontece en el modelo del management y es según la autora, lo que definen como “cuerpo del liderazgo” (2010). No obstante, agrega Landa, “una mirada atenta de dicho estereotipo subjetivo pone en evidencia la fragilidad, la precariedad y la incertidumbre a la que están expuestos los sujetos-trabajadores, que diariamente desarrollan su actividad laboral en los escenarios empresariales emergentes”.


PUBLICADO EN RHM 52, OCTUBRE 2011.

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